Pandemias

El viernes Andrea cumplió 28 años y no imaginábamos celebrar este cumpleaños en Sant Feliu, la verdad.

Dicen que el Espíritu sopla suavemente, pero esta vez de un solo nos movió de Copán a Barcelona.

Ya hace más de 40 días que nos fuimos de casa, de Copán. Fue todo tan rápido! En 24 horas nuestro cuerpo se había trasladado al otro lado del océano, pero ni nuestra cabeza ni nuestro corazón habían sido capaces de ser tan rápidos. Han sido estos unos días para procesar muchas cosas y hemos ido posponiendo el sentarnos a escribir porque no encontrábamos el momento de afrontarlo.

No veía cómo podía empezar a intentar deshacer el tapón de emociones y pensamientos que tengo en la cabeza. Pero ya es hora, trataré de irlos sacando de uno en uno. Como cuando se te hace un nudo en la cadena del colgante y tienes que buscar el extremo e ir deshaciendo cada pequeño nudo de uno en uno, con paciencia y sin prisa … Espero que así, poco a poco, vea más claro y no sienta ese nudo en la garganta cada vez que intento escribir.

Andrea

A finales de febrero las cosas en la casa iban bien. Las chicas se iban adaptando al colegio, a la casa, al ritmo de los proyectos… Justo empezaba la intensidad del curso. El clima de convivencia era agradable, ya no había separación entre las chicas nuevas y las veteranas. Y nosotros cada vez sentíamos que íbamos encontrando nuestro equilibio entre la misión y la intimidad, ese tiempo y espacio para nosotros que al principio nos costaba encontrar. Estábamos muy metidos en la vida de Copán. De hecho, cuando todo empezó, nosotros lidiábamos con otras batallas. Teníamos a 30 chavales en la casa, las 13 chicas Populorum y 15 niños y niñas que habían venido a pasar dos semanas a la casa a recibir los talleres que llamamos de Manos Unidas (que es quien en este caso, financia la estancia). Y estábamos sin agua. Estos talleres consisten en dos semanas intensivas de estudio y convivencia en una casa Populorum. En esta tanda, recibíamos a jóvenes de entre 12 y 15 años que están estudiando séptimo a distancia en sus comunidades rurales (El Porvenir Segundo, El Pinabetal y El Quebracho) donde reciben 5 horas de clases semanales.

10 puntos a quien encuentre las comunidades citadas. Podéis abrir la imagen y ampliar.

La experiencia de los talleres es muy intensa y a la vez muy enriquecedora ya que ves que los chicos y chicas descubren cosas muy nuevas. Viniendo a la casa, ven por primera vez un ordenador, un plato de comida diferente o quedan boquiabiertos ante un microondas o una lavadora, pero sobre todo, salen por primera vez a dormir fuera de su comunidad, se relacionan con gente nueva y enfrentan el miedo que todas estas novedades suponen. Para los chicos es especialmente duro y transformador aceptar que tienen que lavar su ropa, que han de fregar y limpiar los baños… Viven en una sociedad tan machista … Para que os hagáis una idea, se levantaban a las 4:30h de la madrugada en lugar de las 5:45h para lavarse la ropa sin que nadie los viera, esquivando especialmente la mirada de las chicas. Aprender que ellos son capaces de lavarse la ropa, limpiar y descubrir en ello autonomía, es una apertura de mente y de quitarse la vergüenza que en sus comunidades la mayoría no pueden disfrutar.

A mediados de marzo, Santos (el padre de Oriol) enfermaba de Covid-19 y pasaba fiebres muy altas en casa. En Honduras, los casos no llegaban a 10 y cogiéndonos un poco por sorpresa, cerraban escuelas, comercios, transporte público y declaraban el Estado de emergencia y el toque de queda a nivel nacional. Comenzaba el confinamiento.

Los 15 días que estuvimos confinados en la casa con las chicas fueron durillos. Nosotros ya éramos conscientes de la gravedad de la situación por todo lo que nos llegaba de España y estábamos nerviosos por el estado de Santos. En cambio, para ellas no dejaba de ser algo desconocido, extraño, lejano y no más peligroso que otras enfermedades con las que conviven, como el dengue, por ejemplo. Necesitábamos mucha paciencia y mucha pedagogía para hacerles entender el porque nos quedábamos confinados. No dejábamos de ser quince personas con mucho tiempo para llenar, que en situaciones adversas, puede llenarse de negatividad y de un ambiente tóxico. Ante esto, películas, baile, juegos de mesa, zumba, clases, refuerzo … pero tirar siempre del carro es desgastador, porque recordemos que son adolescentes y toda respuesta a cualquier propuesta pasa por una cara de hastío inicial aunque luego disfruten como niñas pequeñas.

En esos días nos sentimos arropados por la familia y los amigos que iban siguiendo la evolución de mi padre, especialmente de Silvia, María, Marta y Edu. Gracias!

Entonces llegó el día 26 de marzo. Santos ya llevaba unos días ingresado en el hospital y había empeorado. Mª Jesús nos llamó para advertirnos de que la situación era más crítica. Todo cambió en ese instante. Ya habíamos decidido que pasaríamos la pandemia en Copán, pero y ahora qué? Nadie nos pidió nada, pero empezamos a intuir que quizás debíamos volver. Nos sentamos los dos en la habitación y tratamos de poner orden para entender donde nos quería el Señor. Abandonar el proyecto era algo que no queríamos, pero a estas alturas ya habíamos aprendido que no se trata de hacer lo que uno quiere o no quiere, sino lo que toca hacer. Tras el discernimiento vimos que nuestro lugar en este momento estaba en Sant Feliu junto a los padres. Una vez decidido, empezábamos las gestiones exprés para el último vuelo de la embajada (ya estaban las fronteras cerradas desde hacía 10 días) salía en menos de 24 horas y no teníamos plaza. Entre la ayuda de ACOES, de Javier y de la embajada española, tratábamos de poner medios a lo que intuíamos que el Espíritu nos indicaba. Y todo empezó a encajar. En un momento teníamos las maletas hechas y le decíamos a las chicas que nos íbamos a Barcelona: “Sólo por 3 o 4 meses chicas”. Qué inocentes nosotros! En sus caras veíamos la sensación de sentirse abandonadas … de nuevo. La tabarra que les habíamos dado con aquello de quedarse en casa y ahora nosotros nos íbamos para coger un avión y cruzar el océano, pim pam! El sentimiento de tener paracaídas es una de las contradicciones con las que ya nos habían avisado que conviven los misioneros y voluntarios. Es un sentimiento difícil de gestionar y que no nos lo acabamos de sacar de encima. Estamos convencidos de que hicimos lo correcto, sin embargo es una dualidad con la que aprendemos a convivir. Total, que a las cinco de la tarde nos despedíamos y salíamos de casa en el coche, con lágrimas en los ojos pero con determinación. Condujimos tres horas hasta San Pedro Sula asustados de ver las carreteras y los pueblos fantasmagóricamente vacíos. Mientras tanto, la providencia hacía de las suyas y aparecía una persona para hacerse cargo del coche (que no podíamos dejar abandonado en San Pedro). Ya en el hotel y con la plaza de avión garantizada para el día siguiente, avisamos a las familias y a algunos amigos que volvíamos y que nos haría falta un techo. Al levantarnos la mañana siguiente, teníamos cinco o seis propuestas en nuestro WhatsApp. Aquí aplicaba aquello del 100×1, impresionante. La sensación de estar en manos del Señor y ser llevados en volandas más fuerte que hemos sentido jamás.

Y estamos aquí, en Sant Feliu, cerca de casa, en un piso que Ernest y Amaya, con la confianza de la comunidad parroquial nos han cedido para estar aquí el tiempo que sea necesario. Gracias de nuevo. Gracias a Dios, hemos podido ver como Santos salía del hospital tras 19 días ingresado y habiendo pasado la cuarentena post-hospitalaria hasta nos hemos podido abrazar, saltándonos cualquier protocolo… Disculpad, pero cruzar el océano y mantener los dos metros era … dejémoslo en difícil. Aprovechamos para agradecer nuevamente todas las oraciones y las muestras de afecto durante este tiempo, toda la familia hemos sentido vuestro apoyo.

La salida del hospital y el reencuentro después de 6 meses. A dos metros y sin los abrazos deseados

En Copán, después de dos semanas solas, Benito y Lucía, dos misioneros laicos de ACOES pudieron trasladarse hasta la casa para acompañar a las chicas en el día a día mientras no podamos volver. Porque sí, en cuanto nos dejen y si Dios quiere, la idea es volver y seguir aprendiendo a compartir. Les estamos muy agradecidos.

Ahora estamos aprendiendo todavía a estar aquí y no allí. Aprendiendo a acompañar en la distancia. Aprendiendo a echar de menos a las chicas de un modo que no habíamos imaginado. Es un echar de menos con preocupación, con la añoranza de cuidarlas y con el sufrir por no poder hacerlo. Y es que las queremos tanto! Es un tipo de amor nuevo para nosotros que apenas estamos descubriendo…

Todo ello, también nos sitúa en este ser prescindibles y sabernos enviados. Ahora estamos aquí y aunque nos cueste, nuestro acompañamiento es más limitado. Nosotros no estamos allí y debemos asumir con serenidad todo lo que nos llega de la casa. Y esto forma parte del aprendizaje de la misión.

Todo este tiempo está siendo también un tiempo de reflexión. Todo este proceso de parón del mundo también nos ha provocado cierta indignación.

Hace años que pienso que la economía debe estar al servicio de las personas y no al revés. Y ahora de repente me encuentro que grandes empresas detienen su actividad (esencialmente) habitual para hacer mascarillas o respiradores. Flipo! Creo que mascarillas ya hacían falta en muchos lugares, y pozos de agua y lo más básico y no dejábamos de hacer coches y camisetas … pero no haremos un gran negocio allí donde las necesitan verdad?

Oriol

Nos ha indignado que la primera pandemia que afecta y que pincha la burbuja occidental pare el mundo. No lo hemos parado ni lo detendremos cuando el hambre hace años que devora países enteros, cuando el agua potable no llega, cuando hay gente sin educación condenados a vivir sometidos en relaciones de desigualdad, cuando los cambios del clima provocados por nuestro pésimo uso de los recursos naturales expulsa a las personas de su casa y las hace acabar en campos de refugiados perdiéndolo todo…

Quizás este sentimiento de hermanamiento que algunos han vivido con toda la humanidad en estos días de coronavirus, lo hubieran vivido antes si el hambre se contagiara, si el analfabetismo fuera una bacteria que afectara de repente a nuestros padres o si esta zona geológicamente privilegiada del mundo que es Europa, sufriera algún huracán o terremoto de vez en cuando. Quizás estas otras pandemias nos harían vivir más abiertos a los hermanos, al mundo y también a sabernos vulnerables y finitos.

Os dejamos algunos datos y algún link que nos pueden ilustrar la diferencia entre las pandemias. A día de hoy, en siete meses, el Covid-19 se ha llevado la vida de 284.000 personas aproximadamente. Hemos detenido el mundo. Sólo en 2017, 6,3 millones de niños menores de 15 años perdieron la vida por causas asociadas con el hambre, causas reversibles. Es decir, murió un niño cada 5 segundos. Hablamos sólo de niños y si tenemos en cuenta que la situación es sostenida en el tiempo… Hagamos cálculos y veremos la magnitud y la gravedad de la cuestión.

Nuestra vivencia en Honduras nos ayuda a ver que para algunos las pandemias se están acumulando. A Selenia, una niña de 10 años vecina y de la que ya nos habéis oído hablar, a la pandemia del analfabetismo que viven sus padres, se le suma la pandemia de falta de asistencia sanitaria gratuita. Esto hace que la suma de las dos pandemias la lleve a que para solucionar las caries y la infección que tiene en los dientes, fruto de comer mal y de no tener agua corriente (pandemia pobreza en general, si queréis), le pongan gasolina en la boca porque a su madre alguien le ha dicho que esto funciona. Es sólo un ejemplo, pero creemos que ayuda a ilustrarlo …

Selenia y Carolina vienen a la casa a pasar las tardes y a reforzar las matemáticas

Y esta mirada al mundo que hacemos en Europa, desde la miopía occidental y también desde el poder, hace que estemos viendo cómo se toman medidas de lucha contra la pandemia global sin tener en cuenta que no todos jugamos con todas las cartas. No se entiende que en países como Honduras, donde la gente malvive al día, se pretenda hacer un confinamiento estricto cuando esto querrá decir que la gente no podrá comer. Si desde la OMS creemos que lo mejor para todos es quedarnos en casa, por favor, que los decretos de estado de emergencia y de alarma vayan acompañados de la comida de cada familia. De no ser así, si no mueren de Covid-19 morirán de hambre. Muchos nos han preguntado cómo están en Honduras y esta es la realidad que conocemos. El profe Agustín, de la comunidad de Unión Cedral, a 30km de la casa pero a 2 horas en 4×4 y con el que colaboramos en el proyecto de Maestro en Casa, nos explicaba por WhatsApp que allí están pasando hambre. Pensad que las carreteras son mínimas, hay una carretera pavimentada que cruza todo el departamento (CA) y el resto son pistas forestales. Normalmente, a las comunidades rurales alejadas no llega nadie, sino que es la propia comunidad que se organiza para hacer la compra con el coche que pueda tener alguno de ellos (pagando todos los vecinos el coste del combustible) y baja al pueblo de Copán Ruinas a comprar. Prohibida esta circulación, el acceso a la comida se limita a lo que puedan tener cultivado en la propia comunidad. En las colonias marginales de las ciudades las situaciones son similares o peores ya que la densidad de población es más alta, con más insalubridad y sin cultivo propio.

La mancha blanca en medio de la pared es un hombre cultivando frijoles. Arriba a la izquierda, se intuye el camino por donde circulamos con el coche para ir a El Pinabetal.

Con 1.830 contagiados a día de hoy, el Covid-19 ha matado ya a 108 personas en un país de 9 millones, pero tampoco podemos saber si son datos representativos, ya que hay una gran parte de la población (80%) que vive en áreas rurales y que no irá al médico, porque no va nunca. Es la mezcla de varias pandemias también… Así que desde ACOES, como se está haciendo desde Cáritas, Assís y tantos otros, seguimos trabajando desde donde podemos y cómo podemos cada uno para atender a los más vulnerables.

Nosotros ahora, después de este mes para situarnos e ir viendo qué podíamos hacer aquí, seguimos acompañando a las chicas en la distancia y hacemos con ellas la lectio divina una vez a la semana, tratamos de dar voz y luz a esta situación a través de las redes sociales y hacemos un llamamiento a la solidaridad con los más débiles, con aquellos a quienes se les acumulan las pandemias, estamos disponibles para servir aquí.

Si tú que has llegado hasta el final de este texto y sabes que, aunque aquí también hay mucha gente pasándolo mal, la situación es aún más grave allí. Si tú que sabes que la sanidad pública de aquí ha estado a punto de llegar al colapso y que imaginas cómo debe ser la de allí, que vive en colapso constante. Si tú que intuyes que quizá nos tendremos que apretar el cinturón próximamente, y sabes por otras entradas en este blog que los niños que vienen a la escuela de ACOES comen únicamente allí y que ahora la escuela está cerrada… Si tú que sabes que 50 € seguramente no desestabilizan tu economía pero que pueden alimentar a una familia durante un mes en Honduras. Si tú no colaboras, quién lo hará?

Te pedimos que nos ayudes a seguir repartiendo alimento a las familias participando en este reto. Ya hemos repartido más de 3.500 packs y esperamos poder seguir atendiendo la emergencia con tu colaboración. Tienes el enlace al pie de foto y aquí también, sólo hay que hacer click y seguir las instrucciones;)

El padre Patricio agradece la ayuda, ya llevamos más de 3.500 packs de comida. ¿Seguimos?

Muchas gracias a todos y todas!

Un abrazo y esperamos poder vernos en persona pronto para contaros más cosas!

Pandèmies

Divendres l’Andrea va fer 28 anys i no havíem imaginat celebrar aquest aniversari a Sant Feliu, la veritat.

Diuen que l’Esperit bufa suau però aquest cop, d’una sola bufada ens va moure de Copán a Barcelona.

Fa més de 40 dies que vam marxar de Copán, de casa. Va ser tot tan ràpid! En 24 hores el nostre cos havia creuat l’oceà, però el nostre cap i el nostre cor no són tan ràpids. Han estat uns dies de processar moltes coses i hem anat posposant el seure a escriure perquè no trobàvem el moment d’entomar-ho.

No veia com podia començar a intentar desfer el tap d’emocions i pensaments que tinc al cap. Però ja és hora, provaré d’anar-los traient d’un en un. Com quan se’t fa un nus en la cadeneta del penjoll i has de buscar l’extrem i anar desfent cada petit nus d’un en un, amb paciència i sense pressa… Espero que així, mica en mica, hi vegi més clar i no senti aquest nus a la gola cada vegada que intento escriure.

Andrea

A finals de febrer les coses a la casa anaven bé. Les noies s’anaven adaptant a l’escola, a la casa, al ritme dels projectes… Just començava la intensitat del curs. El clima de convivència era agradable, ja no hi havia separació entre les noies noves i les de l’any passat. I nosaltres cada vegada sentíem més que anàvem trobant l’equilibri entre la missió i la intimitat, aquell temps per nosaltres que al principi ens costava tan trobar. Estàvem ben immersos en la vida a Copán. De fet, quan tot va començar, nosaltres lidiàvem amb altres batalles. Teníem 30 nanos a la casa, les 13 noies populorum i 15 nens i nenes que havien vingut a passar dues setmanes a la casa a rebre els tallers que en diem de Mans Unides (que és qui en aquest cas, finança l’estada). I estàvem sense aigua. Aquests tallers consisteixen en dues setmanes intensives d’estudi i convivència a una casa populorum. En aquest cas, rebíem joves d’entre 12 i 15 anys que estan estudiant setè a distància a les seves comunitats rurals (El Porvenir Segundo, El Pinabetal i El Quebracho) on reben 5 hores de classes setmanals.

10 punts a qui trobi les comunitats esmentades. Podeu obrir i ampliar la imatge.

L’experiència dels tallers és molt intensa i alhora molt enriquidora ja que veus que els nois i noies descobreixen coses molt noves. Venint a la casa, veuen per primer cop un ordinador, un plat de menjar diferent o queden bocabadats davant un microones o una rentadora, però sobretot, surten per primera vegada a dormir fora de la seva comunitat, es relacionen amb gent nova i enfronten la por que totes aquestes novetats suposen. Pels nois és especialment dur i transformador acceptar que s’han de rentar la seva roba, que han de fregar i netejar els banys… Viuen en una societat tan masclista… Per a que us feu una idea, es llevaven a les 4:30h de la matinada en comptes de les 5:45h per rentar-se la roba sense que ningú els veiés, esquivant especialment la mirada de les noies. Aprendre que ells són capaços de rentar-se la roba, de netejar i descobrir en això autonomia, és una obertura de ment i de treure’s la vergonya que a les seves comunitats la majoria no poden gaudir.

A mitjans de març, el Santos (el pare de l’Oriol) emmalaltia de Covid-19 i passava febres molt altes a casa. A Hondures, els casos no arribaven a 10 i agafant-nos una mica per sorpresa, tancaven escoles, comerços, transport públic i declaraven l’Estat d’emergència i el toc de queda a nivell nacional. Començava el confinament.

Els 15 dies que vam estar confinats a la casa amb les noies van ser “durillos”. Nosaltres ja érem conscients de la gravetat de la situació per tot el que ens arribava d’Espanya i estàvem nerviosos per l’estat del Santos. En canvi, per elles no deixava de ser una cosa desconeguda, estranya, llunyana i no més perillosa que altres malalties amb les que conviuen, com el dengue per exemple. Ens calia molta paciència i molta pedagogia per fer-les entendre el perquè ens quedàvem confinats. No deixàvem de ser quinze persones amb molt de temps per omplir, que en situacions adverses, pot omplir-se de negativisme i d’un ambient tòxic. Davant d’això, pel·lícules, ball, jocs de taula, zumba, classes, reforç… un tirar del carro desgastant, perquè recordem que són adolescents i tota resposta a qualsevol proposta passa per una cara de fastig inicial encara que després gaudeixin com nenes petites.

En aquests dies vam sentir l’escalf proper de la família i dels amics que anaven seguint l’evolució del pare, especialment la Silvia, la Maria, la Marta i l’Edu. Gràcies!

Llavors va arribar el dia 26 de març. El Santos ja portava uns dies ingressat a l’hospital i havia empitjorat. La Mª Jesús ens va trucar per advertir-nos que la situació era més crítica. Tot va canviar en aquell instant. Ja havíem decidit que passaríem la pandèmia a Copán, però i ara? Ningú ens va demanar res, però vam començar a intuir que potser hauríem de tornar. Vam seure els dos a l’habitació i vam mirar de posar ordre per entendre on ens volia el Senyor. Abandonar el projecte era quelcom que no volíem, però a aquestes alçades ja havíem après que no es tracta de fer el que un vol o no vol, sinó el que toca fer. Després del discerniment vam veure que el nostre lloc en aquest moment era a Sant Feliu al costat dels pares. Un cop decidit, començàvem les gestions exprés perquè el darrer vol de l’ambaixada (ja estaven les fronteres tancades des de feia 10 dies) sortia en menys de 24 hores i no teníem plaça. Entre l’ajuda d’Acoes i de l’ambaixada espanyola miràvem de posar mitjans al que intuíem que l’Esperit ens indicava. I tot va començar a encaixar. En un moment teníem les maletes fetes i li dèiem a  les noies que marxàvem a Barcelona: “Sólo por 3 o 4 meses chicas”. Què innocents nosaltres! En les seves cares vèiem la sensació de sentir-se abandonades…de nou.  La tabarra que els havíem donat amb això de quedar-se a casa i ara nosaltres marxàvem per agafar un avió i creuar l’oceà, pim pam! El sentiment de tenir paracaigudes és una de les contradiccions amb les que ja ens havien avisat que conviuen els missioners o voluntaris. És un sentiment  difícil de gestionar i que no ens l’acabem de treure de sobre. Estem convençuts que vam fer el correcte, tanmateix és una dualitat amb la que aprenem a conviure. Total, que a les cinc de la tarda ens acomiadàvem i sortíem de casa nostra amb el cotxe, amb llàgrimes als ulls però amb determinació. Vam conduir tres hores fins a San Pedro Sula espantats de veure les carreteres i els pobles fantasmagòricament buits. Mentrestant, la providència feia de les seves i apareixia una persona per fer-se càrrec del cotxe (que no podíem deixar abandonat a San Pedro). Ja a l’hotel i amb la plaça d’avió garantida per l’endemà, vam avisar les famílies i alguns amics que tornàvem i que ens caldria un sostre. En llevar-nos, teníem cinc o sis propostes al WhatsApp. Aquí era allò del 100×1, impressionant. La sensació d’estar en mans del Senyor i ser portats en volandes més forta que hem sentit mai.

I som aquí, a Sant Feliu, prop de casa, en un pis que l’Ernest i l’Amaya, en la confiança de la comunitat parroquial ens ha cedit per estar aquí el temps que calgui. Gràcies de nou. Gràcies a Déu, hem pogut veure com el Santos sortia de l’hospital després de 19 dies ingressat i havent passat la quarantena post-hospitalària ens hem pogut abraçar i tot, saltant-nos qualsevol protocol… Disculpeu, però creuar l’oceà i mantenir els dos metres era… deixem-ho en difícil. Aprofitem per agrair novament totes les pregàries i les mostres d’afecte durant aquest temps, tota la família hem sentit el vostre escalf.

La sortida de l’hospital i retrobada després de 6 mesos. A dos metres i sense les abraçades desitjades

A Copán, després de dues setmanes soles, el Benito i la Lucía, dos missioners laics d’Acoes van poder traslladar-se fins a la casa per acompanyar les noies en el dia a dia mentre no puguem tornar. Perquè sí, en quan ens deixin i si Déu vol, la idea és tornar i seguir aprenent a compartir. Els estem molt agraïts.

Ara estem aprenent encara a ser aquí i no allà. Aprenent a acompanyar en la distància. Aprenent a trobar a faltar les noies d’una manera que no havíem imaginat. És un trobar a faltar amb preocupació, amb l’enyorança de cuidar-les i amb el patir per no poder fer-ho. I és que les estimem tant! És un tipus d’amor nou per nosaltres que tot just descobrim…

Tot plegat, també ens situa en aquest ser prescindibles i saber-nos enviats. Ara som aquí i tot i que ens costi, el nostre acompanyament és més limitat. Nosaltres no estem allà i hem d’assumir amb serenor tot allò que ens arriba de la casa. I això forma part de l’aprenentatge de la missió.

Tot aquest temps està sent també un temps de reflexió. Tot aquest procés d’aturada del món també ens ha provocat certa indignació.

Fa anys que penso que l’economia ha d’estar al servei de les persones i no al revés. I ara de sobte em trobo que grans empreses aturen la seva activitat (essencialment) habitual per fer mascaretes o respiradors. Flipo! Crec que mascaretes ja en feien falta a molts llocs, i pous d’aigua i coses més bàsiques i no deixàvem de fer cotxes i samarretes… però no en farem un gran negoci allà on les necessiten oi?

Oriol

Ens ha indignat que la primera pandèmia que afecta i que punxa la bombolla occidental aturi el món. No l’hem aturat ni l’aturarem quan la fam fa anys que devora països sencers, quan l’aigua potable no arriba, quan hi ha gent sense educació condemnats a viure sotmesos en relacions de desigualtat, quan els canvis del clima provocats pel nostre pèssim ús dels recursos naturals expulsa persones de casa seva i les fa acabar en camps de refugiats perdent-ho tot…

Potser aquest sentiment d’agermanament que alguns han viscut amb tota la humanitat, aquests dies de coronavirus, l’haguessin viscut abans si la fam es contagiés, si l’analfabetisme fos un bacteri que afectés de sobte els nostres pares o si aquesta zona geològicament privilegiada del món que és Europa, patís algun huracà o terratrèmol de tant en tant. Potser aquestes altres pandèmies ens farien viure més oberts als germans, al món i també a saber-nos vulnerables i finits.

Us deixem algunes dades i algun link que ens poden il·lustrar la diferència entre les pandèmies. A dia d’avui, en set mesos, el Covid-19 s’ha endut la vida de 284.000 persones aproximadament. Hem aturat el món. Només l’any 2017, 6,3 milions de nens menors de 15 anys van perdre la vida per causes associades amb la fam, causes reversibles. És a dir, va morir un nen cada 5 segons. Parlem només de nens i si tenim en compte que la situació és sostinguda en el temps… Fem càlculs i veurem la magnitud i la gravetat de la qüestió.

La nostra vivència a Hondures ens ajuda a veure que per a alguns les pandèmies s’estan acumulant. A la Selenia, una nena de 10 anys veïna i de la que ja heu sentit a parlar, a la pandèmia de l’analfabetisme que viuen els seus pares, se li suma la pandèmia de falta d’assistència sanitària gratuïta. Això fa que la suma de les dues pandèmies la porti a que per solucionar les càries i la infecció que té a les dents, fruit de menjar malament i de no tenir aigua corrent (pandèmia pobresa en general, si voleu), li posin benzina a la boca perquè a la seva mare algú li ha dit que això funciona. És només un exemple, però creiem que ajuda a il·lustrar-ho…

La Selenia i la Carolina venen a la casa a passar les tardes i a reforçar les matemàtiques

I aquesta mirada al món que fem a Europa, des de la miopia occidental i també des del poder, fa que estiguem veient com es prenen mesures de lluita contra la pandèmia global sense tenir en compte que no tots juguem amb totes les cartes. No s’entén que en països com Hondures, on la gent malviu al dia, es pretengui fer un confinament estricte quan això voldrà dir que la gent no podrà menjar. Si des de la OMS creiem que el millor per tots és quedar-nos a casa, si us plau, que els decrets d’estat d’emergència i d’alarma vagin acompanyats del menjar de cada família. De no ser així, si no moren de Covid-19 moriran de gana. Molts ens heu preguntat com estan a Hondures i aquesta és la realitat que coneixem. El profe Agustín, de la comunitat d’Unión Cedral, a 30km de la casa però a 2 hores en 4×4 i amb el que col·laborem al projecte de Maestro en Casa, ens explicava per WhatsApp que allà estan passant gana. Penseu que les carreteres són mínimes, hi ha una carretera pavimentada que creua tot el departament (Comunitat autònoma) i la resta són pistes forestals. Normalment, a les comunitats rurals allunyades no arriba ningú, sinó que és la pròpia comunitat que s’organitza per fer la compra amb el cotxe que pugui tenir algun d’ells (pagant tota la resta de veïns) i baixa al poble de Copán Ruinas a comprar. Prohibida aquesta circulació, l’accés al menjar es limita a allò que puguin tenir conreat a la pròpia comunitat. A les colònies marginals de les ciutats les situacions són similars o pitjors ja que la densitat de població és més alta, amb més insalubritat i sense conreu propi.

La taca blanca enmig de la pared és un home conreant frijoles. A dalt a l’esquerra, s’intueix el camí per on circulem amb el cotxe per anar a El Pinabetal.

Amb 1.830 contagiats a dia d’avui, el Covid-19 ha matat ja 108 persones en un país de 9 milions, però tampoc podem saber si són dades representatives, ja que hi ha una gran part de la població (80%) que viu en àrees rurals i que no anirà al metge, perquè no hi va mai. És la barreja de vàries pandèmies també… Així que des d’Acoes, com s’està fent des de Càritas, Assís i tants altres, seguim treballant des d’on podem i com podem cadascú per atendre els més vulnerables.

Nosaltres ara, després d’aquest mes per situar-nos i anar veient què podíem fer aquí, seguim acompanyant les noies en la distància i fem amb elles la lectio divina un cop a la setmana, mirem de donar veu i llum a aquesta situació a través de les xarxes socials i fem crida a la solidaritat amb els més febles, amb aquells a qui se’ls acumulen les pandèmies, estem disponibles per servir aquí.

Si tu que has arribat fins al final d’aquest text i saps que, malgrat que aquí també hi ha molta gent passant-ho malament, la situació és encara més greu allà. Si tu que saps que la sanitat pública d’aquí ha estat a punt d’arribar al col·lapse i que imagines com deu ser la d’allà, que viu en col·lapse constant. Si tu que intueixes que potser ens haurem d’estrènyer el cinturó properament, i saps per altres entrades en aquest blog que els nens que venen a l’escola d’Acoes mengen únicament allà i que ara l’escola està tancada… Si tu que saps que 50€ segurament no desestabilitzen la teva economia però que poden alimentar una família durant un mes a Hondures. Si tu no col·labores, qui ho farà?

Et demanem que ens ajudis a seguir repartint aliment a les famílies participant en aquest repte. Ja hem repartit més de 3.500 packs i esperem poder seguir atenent l’emergència amb la teva col·laboració. Teniu l’enllaç al peu de foto i aquí també, només cal fer click i seguir les instruccions 😉

El padre Patricio agraeix l’ajuda, ja portem més de 3.500 packs de menjar. Seguim?

Moltes gràcies a tots i totes!

Una abraçada i esperem poder veure’ns en persona aviat per explicar-vos més coses!

Luces y sombras

Iniciamos este 2020 intensamente. Nos acabamos de dar cuenta que siempre que empezamos a escribir decimos lo mismo. Suponemos que siempre será intenso, que cuando se trata de gastar la vida funciona así.

La Navidad ya nos queda lejos, aunque sólo hace un mes. Con las chicas despedimos el curso yendo a la casa Populorum de Marcala de convivencias. Costó que quisieran ir, pero finalmente lo conseguimos. Creemos que vale la pena hacer este tipo de encuentros para animarlas a seguir en el proyecto y para establecer amistades bonitas con otros jóvenes como ellas.

Ah! No podemos pasar diciembre sin mencionar los 30 de Oriol.

Nunca contemplé lo de celebrar mis 30 años en Honduras hasta que decidimos venir y tampoco imaginaba qué haríamos. Sí teníamos claro que cualquier excusa es buena para celebrar y que no pasaríamos por alto esta ocasión. Estuve cocinando todo el día, tortillas de patatas, berenjenas fritas y enchiladas con carne de ternera, y nuestra mejor pastelera de la casa, Yorleny, hizo un bizcocho buenísimo. Fue un día bonito y como os dije a muchos, con una mezcla de emociones, sobre todo en el momento de mirar el vídeo que Andrea me tenía preparado con vuestra colaboración. Por un lado, el hecho de sentirse apoyado por todos los que me quieren y a los que quiero y por otro, el querer estar en Barcelona con ellos, con vosotros, para daros un abrazo (Oriol)

Los 30 de Oriol

La Navidad fue mejor de lo que habíamos imaginado. La pasamos en Tegucigalpa compartiendo mesa y tiempo con otros voluntarios españoles, otros misioneros permanentes del proyecto y con el Padre Patricio (fundador de ACOES). Sí tuvimos algún momento, sobre todo el 24 a mediodía (noche ya en Barcelona) en el que quisiéramos haber estado en casa con la familia. Y por eso, para combatir la añoranza, que sabíamos que se daba a ambos lados del océano, grabamos un villancico versionado. (en catalán pero fácil de comprender 😉 )

La cena del 24 fue muy divertida, nos lo pasamos en grande. Comimos jamón, gambas, sopa de pescado, polvorones, turrón … e incluso bebimos alguna copita de vino! Todo como en casa. Compartir la mesa de Navidad con gente que comparte opción de vida es también reconfortante. Además, a pesar de la añoranza evidente, también sentimos la fortaleza de tenernos el uno al otro, de ser ya una familia. Esto te sitúa, porque como nos solemos decir, tomando una fantástica escena de un guión también espléndido de Adolfo Aristarain en “Lugares comunes”, “Mi tierra es mi marido / esposa”.

Minuto del 3:05 al 4:05. La escena siguiente también es muy buena.

Y así, entre conversaciones con gente como nosotros, que ha dejado su lugar para abrirse a una nueva realidad y darse a una nueva gente, pasamos la Navidad. Compartir conversación y Eucaristía con el Padre Patricio también nos interpeló. Su capacidad para aterrizar el Evangelio a la realidad de las familias a la hora de predicar y su sencillez y humildad a la hora de vivirlo explica mucho cómo ha transformado una pequeña parte del país y del corazón de tantos jóvenes .

Especial fue también el día de la Sagrada Familia y muy bonita su homilía, que ponía en evidencia en la parroquia lo difícil que es ser familia. Comentaba que es un milagro ser familia de verdad y cuando decimos de verdad, nos referimos a aquellas en las que impera el amor y la generosidad, aquellas que se convierten en tierra buena para dar fruto. Aquí esto escasea y por ello ACOES trabaja para formar a una generación de jóvenes con modelos de paternidad alternativos a la realidad que ellos han sufrido.

Ante estas carencias familiares, a nosotros nos nace un profundo agradecimiento a Dios por las familias que hemos tenido y también a los padres, abuelos, tíos … por haber custodiado tan bien nuestras vidas y habernos hecho crecer en un entorno de amor que nos permita volar en libertad y teniendo claro lo esencial para salir adelante.

Mientras tanto, las chicas se turnaban para cuidar la casa. Hicieron grupos de 4-5 chicas y se repartieron las 6 semanas de vacaciones entre los tres grupos. Al volver a Copán después de Navidad, pasamos fin de año con el grupito que había. Casi no llegamos a las 12 despiertos mirando “El diario de Noah” (planazo, eh?). Suerte de la gran cantidad de petardos y fuegos artificiales que todo el mundo tira a medianoche y que nos anunciaron que, con 7 horas de diferencia con vosotros, ya estábamos en el 2020.

El año nuevo comenzó con unas vacaciones que nos cayeron del cielo, del cielo de la amistad. De amistades de toda la vida y de amistades de casi diez años. El día 2 pusimos rumbo a Guatemala, donde nos acogían con un asado en su casa Jessica y el Miztle, un matrimonio nicaragüense amigo que vive exiliado allá por hacer oposición al gobierno del dictador Daniel Ortega.

“Jessica y yo, junto con María y Alejandro, trabajamos en un proyecto juntos en Radio Universidad cuando María y yo hicimos el SUD en Nicaragua el año 2011. Es bonito reencontrarse nueve años después, habiendo mantenido la amistad. “(Oriol)

El encuentro fue muy enriquecedor porque también acogían a dos amigas suyas que viven el exilio en Honduras. Fue duro y desgarrador escuchar sus testimonios, cómo tuvieron que huir de su casa de un día para otro y dejarlo todo atrás, cruzando la frontera a pie bajo amenaza de muerte. Jóvenes profesionales como nosotros, con estudios y un buen trabajo, refugiadas donde pueden y con una gran carga emocional y psicológica. Todo por haber convocado una manifestación contra el gobierno. La realidad que están viviendo en Nicaragua supera la ficción y se cuentan por decenas de miles los jóvenes exiliados, desaparecidos y asesinados por luchar por un país donde vivir en libertad. Sin embargo, es un ápice de esperanza de lo que nos puede dar la educación, una generación con sentido crítico para rebelarse contra la corrupción, la injusticia y dispuesta a luchar por un futuro mejor. La educación y el compromiso con nuestros conciudadanos del mundo son la mejor revolución.

Visitando Antigua con los nicas, gracias por la acogida amigos

Visitamos Antigua de Guatemala durante un día (esperamos volver!) y salimos al día siguiente hacia México, donde Susi y Bernat nos esperaban en casa. Qué regalazo !!! Qué sensación la de estar en una casa de la familia que eliges. La confianza, el poder desayunar en pijama, el dejar los zapatos en la puerta, algo tan De Miguel – Ferrer … y tumbarse en el sofá! Hacía tres meses que no nos sentábamos en un sofá. La semana en Ciudad de México consistió en descansar, conversar con un matrimonio amigo sobre los sueños, inquietudes, retos y compromisos y pasarnos horas jugando al Catán cenando un poco de embutido con una cervecita. Cosas sencillas que en Copán no tenemos … bueno, ahora tenemos un poco de jamón que nos hicieron llegar! jeje Ha sido un súper regalo compartir tiempo sencillo y también pasear por las calles, museos y jardines de una ciudad imponente así como poder visitar a la Virgen de Guadalupe! Gracias Bernat y Susi, gracias amigos.

También fue muy agradable poder compartir un rato con Marco, su mujer y su hija. ¡Otra amistad mantenida a lo largo de 10 años! ¡Qué bueno vernos de nuevo, Marco, esta vez en tu ciudad!

Con Marco y su familia

Estar en México no impidió que viviéramos con la ilusión de siempre la noche de Reyes, una noche que ambos disfrutamos mucho. Los Reyes Magos fueron sencillos y austeros, pero vinieron con más ilusión que nunca al hogar de los De Miguel – Vives.

Llegaron los Reyes a México!

La salida de México fue épica, entrando al avión al límite por culpa de algunos problemas en los que nos metió una aerolínea incompetente… Cuando os cuente veréis que es de las de “No veas lo que me ha pasao”.

Y si la salida de México fue épica, la llegada a Copán fue dramática. Volvíamos con muchas ganas, felices, descansados e ilusionados con la llegada de las nueve chicas nuevas y nos encontramos con el panorama de haber dejado a adolescentes solas en noches de fiestas populares… El primer grupo que debía de custodiar la casa se montó su plan alternativo y sobrepasaron algunos límites del proyecto, límites que ellas aceptan al entrar a una casa Populorum… Para nosotros, gestionar todo el caso ha sido duro, porque ya apreciamos mucho a estas chicas. Teníamos muchas ganas de empezar el curso con ilusión y tener que ejecutar la expulsión de tres chicas por los errores cometidos nos ha dolido. El proyecto de la casa les da todo, pero ellas deben querer aceptarlo, y querer significa acatar las normas y los límites. Como decíamos en la entrada anterior, los límites están para aportar seguridad, a ellas y a sus compañeras. Las chicas que han sido expulsadas ya habían sido apercibidas el curso anterior y por su bien y el de sus compañeras, esta vez era necesario que asumieran las consecuencias de sus actos y así ir aprendiendo que somos responsables de los que hacemos. Ahora nos cuesta y se nos hace un mundo, pero esperamos que en unos años hasta agradezcan que no les dejáramos pasar todo.

Todo ello, nos ha provocado tristeza, decepción y nos ha recordado que estamos con adolescentes, que un día parecen adultos y al día siguiente, cuando te confías porque ya crees que lo son, vuelven a comportarse como niños. Nada que no sepan los padres y madres de familia con criaturas de esta edad.

También tenemos chicas que no quieren asumir responsabilidades, y que como decía el cura en la homilía de hoy, no están dispuestas a abrir los ojos con tanta luz y así salir de la oscuridad. Estamos viviendo también esta parte del Evangelio de Juan:

“La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo. Aquel que es la Palabra estaba en el mundo, y aunque Dios había hecho el mundo por medio de él, los que son del mundo no le reconocieron. Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron.

(Jn 1, 9-11).

Y aquí esta luz es la oportunidad de estudiar en este proyecto. A nosotros nos extraña y nos choca pero ya vemos que no es nuevo. No todo el mundo está abierto a recibir luz y cuando esto ocurre, la libertad de la persona queda por encima, es sagrada. Podemos recibir la luz o seguir en la oscuridad. Esto en el proyecto de ACOES lo tienen más asimilado que nosotros, que acabamos de llegar. Hay quien no quiere y debemos dejar que siga en la oscuridad.

Seguimos con fuerza y a pesar de las dificultades, comenzamos un curso con 9 chicas más y nuevos retos por delante. Seguimos conviviendo con realidades complejas y ambivalentes. Un día involucrados en estimulantes proyectos de educación en las áreas rurales en estrecha colaboración con el municipio y otro visitando el terreno y encontrándonos profesores corruptos que engañan a estudiantes sin alternativas… Un día tratando con profesores que son auténticos héroes, humildes y que se dejan la piel para sacar a los niños del campo y llevarlos a la escuela y otro día descubriendo a profesores pervertidos que se aprovechan de sus alumnas. O tener un fin de semana de convivencia fantástico en Marcala, volver con todas las chicas contentas y que la misma noche, una se te tire a los brazos sollozando desconsoladamente porque le acaban de comunicar que le han matado a un cuñado. Nunca todo es completo y, a pesar de que esto es así en todas partes y es la vida, aquí la radicalidad de los extremos lo convierte en un péndulo que estamos aprendiendo paulatinamente a gestionar. También vamos observando cómo todo esto va dejando rastro en nuestro corazón. Entonces recordamos mucho las advertencias de Pep Mària sj sobre el valor y la importancia de una virtud: la templanza. Pedimos al Señor la ayuda para no desfallecer, para seguir acompañando a estas jóvenes a salir de la oscuridad con templanza y fortaleza.

En una semana ya empieza la escuela y nosotros nos sentimos como los padres en septiembre: deseando que las chicas estén unas horas en la escuela y por lo tanto, fuera de casa. Esperamos que esto nos permita disponer de tiempo para preparar actividades, trabajar, leer, hacer un poco de deporte y escribir más a menudo. Hace unos días recibimos la visita de Alejandro, también compañero de Nicaragua, y disfrutamos de una tarde de turismo por Copán con él y su encantadora familia. Seguro que a partir de ahora, tendremos más ocasiones para escaparnos a “La Casa del té y el chocolate”!

Con Alejandro y su familia en el Parque de Aves

Desde aquí queremos agradecer la solidaridad y la colaboración de todos los que participasteis en el reto que lanzamos en noviembre para conseguir becas para las chicas de la casa. Con el nuevo curso, se abren también nuevas oportunidades de becas para los niños y jóvenes de las comunidades rurales. Ahora mismo estamos colaborando con 20 aldeas y nos ponemos como objetivo este año abrir 20 becas a cada comunidad, es decir, conseguir 400 padrinos y madrinas dispuestos a ayudar a un niño de la zona de Copán a ir a la escuela. ¿Te animas? Aquí podéis ver algunas fotos de cuando vamos a visitar comunidades.

Ya para finalizar, os dejamos un vídeo de 15 minutitos que explica brevemente qué es ACOES y qué hace en Honduras. Creemos que transmite de manera muy fidedigna el espíritu de este gran proyecto.

Grcias también por todo el apoyo y acompañamiento a través de llamadas, whatsapps, mails, notas de voz de diez minutos… Seguimos unidos en la distancia y con los que oréis, también en la oración!

Abrazos para todos!

Llums i ombres

Iniciem el 2020 intensament. Ens acabem d’adonar que sempre que comencem a escriure diem el mateix. Suposem que sempre serà intens, que d’això va gastar la vida.

El Nadal ja ens queda lluny, tot i que només fa un mes. Amb les noies vam acomiadar el curs anant a la casa Populorum de Marcala de convivències. Va costar que hi volguessin anar, però finalment ho vam aconseguir. Creiem que val la pena fer aquest tipus de trobades per animar-les a seguir en el projecte i per establir amistats boniques amb altres joves com elles.

Ah! I no podem passar desembre sense mencionar els 30 de l’Oriol.

No vaig preveure mai celebrar els meus 30 anys a Hondures fins que vam decidir venir i tampoc imaginava què faríem. Sí teníem clar que qualsevol excusa és bona per celebrar i que no passaríem per alt aquesta ocasió. Vaig cuinar tot el dia, truites de patates, albergínies fregides i enchiladas amb carn de vedella, i la nostra millor pastissera de la casa, la Yorleny, va fer un pa de pessic boníssim. Va ser un dia maco i com us vaig dir a molts, amb una barreja d’emocions, sobretot en el moment de mirar el vídeo que l’Andrea em tenia preparat amb la vostra col·laboració. D’una banda, sentir-se recolzat per tots els qui m’estimen i m’estimo i de l’altra, voler ser a Barcelona amb ells, amb vosaltres, per fer-vos una abraçada.   (Oriol)

Els 30 de l’Oriol

El Nadal va ser millor del que havíem imaginat. El vam passar a Tegucigalpa compartint taula i temps amb altres voluntaris espanyols, altres missioners permanents del projecte i amb el Padre Patricio (fundador d’ACOES). Sí vam tenir algun moment, sobretot el 24 al migdia (nit ja a Barcelona) en què voldríem haver estat a casa amb els qui estimem. I per això, per combatre l’enyorança, que sabíem que era a ambdues bandes de l’oceà, vam gravar una nadala versionada.

El sopar del 24 va ser molt divertit, ens ho vam passar d’allò més bé. Vam menjar pernil, gambes, sopa de peix, polvorons, torró… i fins i tot vam beure alguna copeta de vi! Tot molt com a casa. Compartir la taula de Nadal amb gent que comparteix opció de vida és també reconfortant. A més, tot i l’enyorança evident, també vam sentir la fortalesa de tenir-nos l’un a l’altre, de ser ja una família. Això et situa, perquè com ens solem dir, agafant una fantàstica escena d’un guió esplèndid de l’Adolfo Aristarain a “Lugares comunes”, “Mi tierra es mi marido/esposa”.

Minut del 3:05 al 4:05. Tot i que l’escena següent també és de traca.

I així, entre converses amb gent com nosaltres, que ha deixat el seu lloc per obrir-se a una nova realitat i donar-se a una nova gent, vam passar el Nadal. Compartir conversa i Eucaristia amb el Padre Patricio també ens va interpel·lar. La seva capacitat per aterrar l’Evangeli a la realitat de les famílies a l’hora de predicar i la seva senzillesa i humilitat a l’hora de viure’l explica molt com ha transformat una petita part del país i del cor de tants joves.

Especial va ser el dia de la Sagrada Família i molt bonica la seva homilia, que posava en evidència a la parròquia quant difícil és ser família. Comentava que és un miracle ser família de veritat i quan diem de veritat, ens referim  a aquelles en què impera l’amor i la generositat, aquelles que es converteixen en terra bona per donar fruit. Aquí això és escàs i per aquest motiu ACOES treballa per formar a una generació de joves amb models de paternitat alternatius a la realitat que ells han patit.  

Davant d’aquestes mancances familiars, a nosaltres ens neix un profund agraïment a Déu per les famílies que hem tingut i també als pares, avis, tiets… per haver custodiat tan bé les nostres vides i haver-nos fet créixer en un entorn d’amor que ens permeti volar en llibertat i tenint clar l’essencial per tirar endavant.

Mentrestant, les noies feien torns per cuidar la casa. Van fer grups de 4-5 noies i es van repartir les 6 setmanes de vacances entre els tres grups. En tornar a Copán després de Nadal, vam passar cap d’any amb el grupet que hi havia. Gairebé no arribem a les 12 desperts mirant “El diario de Noah” (planazo, eh?), sort de la gran quantitat de petards i focs artificials que tothom llença a mitjanit.  

L’any nou va començar amb unes vacances que ens van caure del cel, del cel de l’amistat. D’amistats de tota la vida i d’amistats de gairebé deu anys. El dia 2 vam posar rumb a Guatemala, on ens acollien amb un asado a casa seva la Jessica i el Miztle, un matrimoni nicaragüeny amic que viuen exiliats allà per fer oposició al govern del dictador Daniel Ortega.

“La Jessica  i jo, juntament amb la Maria i l’Alejandro, vam treballar en un projecte junts a Radio Universidad quan la Maria i jo vam fer el SUD a Nicaragua l’any 2011. És maco retrobar-se nou anys després, havent mantingut l’amistat.” (Oriol)

La trobada va ser molt enriquidora perquè també acollien a dues amigues seves que viuen l’exili a Hondures. Va ser dur i colpidor escoltar els seus testimonis, com van haver de fugir de casa seva d’un dia per l’altre i deixar-ho tot enrere, creuant la frontera a peu sota amenaça de mort.  Joves professionals com nosaltres, amb estudis i una bona feina, refugiades on poden i amb una gran càrrega emocional i psicològica. Tot per haver convocat una manifestació contra el govern. La realitat que estan vivint a Nicaragua supera la ficció i es compten per desenes de milers els joves exiliats, desapareguts i assassinats per lluitar per un país on viure en llibertat. Alhora però, és un bri d’esperança del que ens pot donar l’educació, una generació amb sentit crític per rebel·lar-se contra la corrupció, la injustícia i disposada a lluitar per un futur millor. L’educació i el compromís amb els nostres conciutadans del món són la millor revolució.

Visitant Antigua amb els nicas

Vam visitar Antigua de Guatemala durant un dia (esperem tornar-hi!) i vam sortir l’endemà cap a Mèxic, on la Susi i el Bernat ens esperaven a casa. Quin regalàs!!! Quina sensació la de ser a una casa de la família que tries. La confiança, esmorzar en pijama, el deixar les sabates a la porta, una cosa tan De Miguel – Ferrer… i seure al sofà! Feia tres mesos que no sèiem a un sofà. La setmana a Ciutat de Mèxic va consistir en descansar, conversar amb un matrimoni amic sobre els somnis, inquietuds, reptes i compromisos i passar-nos hores jugant al Catán sopant una mica d’embotit amb una cerveseta. Coses senzilles que a Copán no hi són… bé, ara pernil en tenim una mica! jeje Ha estat un súper regal compartir temps senzill i també passejar pels carrers, museus i jardins d’una ciutat imponent així com poder visitar la Virgen de Guadalupe! Gràcies Bernat i Susi, gràcies amics.

També va ser molt agradable poder compartir una estona amb el Marco, la seva dona i la seva filla. Una altra amistat mantinguda al llarg de 10 anys! ¡Qué bueno vernos de nuevo, Marco, esta vez en tu ciudad!

Amb el Marco i la seva família

Ser a Mèxic no va impedir que visquéssim amb la il·lusió de sempre la nit de Reis, una nit que els dos gaudim molt. Els Reis Mags van ser senzills i austers, però van venir amb més il·lusió que mai a la llar dels De Miguel – Vives.

Han vingut els Reis!

La sortida de Mèxic va ser èpica, entrant a l’avió amb foto finish després d’alguns problemes per incompetències de l’aerolinia… Quan us ho expliquem, nois, veureu que és de les grosses de “¡No veas lo que me ha pasao!”.

I si la sortida va ser èpica, l’arribada a Copán va ser dramàtica. Tornàvem a la casa feliços, descansats i il·lusionats amb l’arribada de les noies noves i ens vam trobar el resultat de deixar adolescents soles. El primer grup que havia de cuidar la casa va muntar-se el seu pla alternatiu i van saltar tots els límits establerts i acceptats per elles en entrar a una casa Populorum… Per nosaltres gestionar tot el cas ha estat molt dur. Teníem moltes ganes de començar el curs amb les 10 noies noves que s’afegien a la casa i haver d’executar l’expulsió de tres noies pels errors comesos ens ha dolgut molt. El projecte de la casa els dóna tot, però elles han de voler i voler vol dir no sobrepassar certs límits. I com dèiem a l’entrada anterior, els límits estan per aportar seguretat, a elles i a les seves companyes. Les noies expulsades per un any ja havien estat apercebudes el curs anterior i pel seu bé i pel de la resta de companyes, aquesta vegada havien d’assumir les conseqüències i aprendre que som responsables dels nostres actes. Ara se’ns fa difícil, esperem que demà ho agraeixin a la vida.

Tot plegat, ens ha provocat tristesa, decepció i ens ha recordat que estem amb adolescents, que un dia semblen adults i al dia següent, quan et confies perquè ja creus que ho són, es tornen a comportar com nens.

També tenim noies que no volen assumir responsabilitats, i que com deia el mossèn a l’homilia d’avui, no estan disposades a obrir els ulls amb tanta llum i així sortir de la foscor. Estem vivint també aquesta part de l’Evangeli de Joan:

“Existia el qui és la llum veritable, el qui ve al món i il·lumina tots els homes. Era present en el món, que per ell ha vingut a l’existència, i el món no l’ha reconegut. Ha vingut a casa seva, i els seus no l’han acollit.

(Jn 1, 9-11).

I aquí aquesta llum és l’oportunitat d’estudiar en aquest projecte. A nosaltres se’ns fa estrany i xocant però ja veiem que no és nou. No tothom està obert a rebre llum i quan això passa, la llibertat de la persona queda per sobre, és sagrada. Podem rebre la llum o seguir en la foscor. Això al projecte d’ACOES ho tenen més assimilat que nosaltres, que acabem d’arribar. Hi ha qui no vol i l’hem de deixar que segueixi en la foscor.

Seguim amb força i, tot i les dificultats, encetem un curs amb 9 noies més i nous reptes per endavant. Seguim convivint amb realitats complexes i ambivalents. Un dia involucrats en engrescadors projectes d’educació a les àrees rurals en estreta col·laboració amb la municipalitat i un altre visitant el terreny i trobant-nos professors corruptes que enganyen a estudiants sense alternatives… Professors que són autèntics herois, humils i que es deixen la pell per treure els nens del camp i portar-los a l’escola i professors pervertits que s’aprofiten de les seves alumnes. Tenir un cap de setmana de convivència fantàstic a Marcala, tornar amb totes les noies contentes i que la mateixa nit una se’t llenci als braços plorant desconsoladament perquè li acaben de comunicar que li han matat un cunyat. Mai tot és complet i, tot i que això és així arreu i és la vida, aquí la radicalitat dels extrems ho converteix en un pèndul que estem aprenent mica en mica a gestionar. També en com tot això va deixant rastre en el nostre cor. És aquí quan recordem molt les advertències del Pep Mària sj sobre el valor i la importància d’una virtut: la temprança. Demanem al Senyor l’ajuda per no defallir, per seguir acompanyant aquestes joves a sortir de la foscor amb temprança i fortalesa.

En una setmana ja comença l’escola i nosaltres ens sentim com els pares al setembre: desitjant que les noies estiguin unes hores a l’escola i per tant, fora de casa. Això esperem que ens permeti disposar de temps per preparar activitats, treballar, llegir, fer una mica d’esport i escriure més sovint. Fa uns dies vam rebre la visita de l’Alejandro, també company de Nicaragua, i vam gaudir d’una tarda de turisme per Copán amb ell i la seva encantadora família. Segur que a partir d’ara, tindrem més ocasions per escapar-nos a “La Casa del té y el chocolate”!

Amb l’Alejandro i la seva família

Des d’aquí volem agrair la solidaritat i la col·laboració de tots els que vau participar en el repte que vam llençar al novembre per aconseguir beques per les noies de la casa. Amb el nou curs, s’obren també noves oportunitats de beques pels nens i joves de les comunitats rurals. Ara mateix estem col·laborant amb 20 llogarets (aldea en castellà, o com li diuen aquí: comunitats) i ens posem com objectiu aquest any obrir 20 beques a cada comunitat, és a dir, aconseguir 400 padrins i padrines disposats a ajudar a un infant a anar a l’escola. T’animes? Aquí podeu veure algunes fotos de quan anem a visitar comunitats.

Per acabar, us deixem un vídeo que en 15 minuts explica breument què és ACOES i què fa a Hondures. Creiem que transmet força bé l’esperit d’aquest projecte tan gran.

Gràcies també per tot el recolzament i l’acompanyament a través de les trucades, els Whatsapp, les notes de veu de 10 minuts, els mails… Seguim units en la distància.

Abraçades per tots!

Oh! Benvinguts! Passeu, passeu!

Ens sentim com quan intentes creuar tota la piscina bussejant, sense respirar, i has apurat tant que quan treus el cap i respires, gairebé estàs com marejat i tot.

Feia massa dies que buscàvem sense èxit trobar un moment per posar sobre el paper allò viscut. Ara que ja tothom dorm (i avui que ens ha quedat una mica d’energia), amb la tranquil·litat de sentir només els grills i els geckos sonant de fons, intentem fer un repàs del que ha estat el primer mes a la Casa Populorum Progressio San Eugenio, la de Copán (Ostumán concretament).

La veritat és que l’aterrada ha estat molt intensa. La rebuda inicial de les noies, que ens havien preparat l’habitació amb pètals de rosa i tot, no va enlluernar-nos tant com per no deixar-nos veure que per la majoria d’elles, acabaven d’arribar dos intrusos a la casa, i que no seria tot tan fàcil. Tretze adolescents amb els fums pujats per haver estat tres mesos fent el que volien, sense cap adult que les marqués ni acompanyés, marcaven terreny i ens pretenien colar tots els gols possibles. El que elles no van pensar és que nosaltres ja hem estat adolescents (i tampoc fa tant!) i també n’hem tractat amb uns quants, així que la resistència va durar poc.

Els primers dies van ser durs. La casa estava bruta, per dir-ho suau, i les noies ens tenien a prova forçant tots els límits per veure fins on cedíem. L’ajuda de la Vilma, expopulorum i ja adulta, i les converses amb l’Àlex i la Júlia, família que ens precedeix a la casa (van ser-hi fins l’agost) ens van anar molt bé per afrontar aquestes primeres dificultats.

Com tot en aquesta vida, la solució passava per posar-hi amor. Les converses privades amb cadascuna per conèixer qui són en realitat, més enllà de la màscara que porten davant del grup (amb els malabars que suposa trobar una estona en un horari quasi militar) i la nostra exigència per fer-les acatar les normes de la casa van anar suavitzant el terreny. Moltes d’elles demanaven a crits que tornés l’ordre que s’havia perdut des de la marxa de la família Bota Palma. Els límits ajuden i sobretot, protegeixen als més febles.

“No imaginava que una cosa que tantes vegades hem repetit en reunions de mestres i pares d’Infantil s’extrapolaria aquí d’una manera tan clara: els infants (i pel que veig també els adolescents!) necessiten els límits tant com l’aigua, perquè els hi donen seguretat i autonomia. És tan gran la sensació que per haver posat quatre límits clars els primers dies, tot comença a rutllar. Potser la diferència és que amb els adolescents cal explicar més les raons o el perquè dels límits, que en la majoria de casos es resumeixen en el respecte als altres quan vivim en comunitat”. (Andrea)

Vam arribar a la casa el dia 3 de novembre i vam detectar dues urgències a treballar, la higiene i la convivència. No estàvem disposats a viure entre merda ni entre mal rotllo. Vam dedicar els nostres primers esforços a preparar i dur a terme una formació d’higiene bàsica, a crear llistes de tasques de neteja a fons de la casa (per gran satisfacció de l’Andrea jeje) i a dedicar una hora diària a dinàmiques de convivència (jocs en grup per riure plegats, activitats d’autoconeixement i autoestima, activitats de coneixença del grup, de confiança…).

  1. Formació d’higiene bàsica. 2. Com veieu, les consignes són molt bàsiques. 3. Jugant al joc de les figures (és el Titanic, es veu oi?) 4. Jugant al joc de les figures (l’Oriol fa de girafa…). 5. Jocs de convivència. 6. Dinàmiques d’autoconeixement.

Quan les coses començaven a anar millor, el diumenge dia 10 vam anunciar a les noies que sortiríem a sopar, de cita romàntica, perquè celebràvem 7 anys sortint junts. Copán Ruinas és un poblet molt maco, força turístic pel fet de conservar un dels jaciments arqueològics dels Mayas més importants del món, i té alguns restaurants per menjar alguna hamburguesa de tant en tant. En aquest sentit, estem molt més tranquils que a Tegucigalpa, ja que aquí es pot passejar tranquil·lament a qualsevol hora pel carrer i es respira pau. Això no treu que vivim en un context de pobresa i desigualtat, ja que sense anar més lluny, la majoria dels nostres veïns no tenen llum ni aigua corrent, viuen en cases d’adob i els nens treballen des de ben petits venent blat de moro cuinat a les cases en forns de llenya.

Els veïns ens van convidar a berenar elotes.

Doncs ens disposàvem a gaudir d’un vespre relaxat però la vida ens va situar de cop a la realitat que hem vingut a acompanyar. Una de les noies que pateix epilèpsia i que semblava marejada requeria atenció mèdica. La vam dur a la clínica. En un parell d’hores l’Oriol escrivia això des de l’ambulància que ens portava de la clínica a l’hospital:

“El hombre propone y Dios dispone.

Avui pensàvem celebrar que fa 7 anys que sortim junts ja i la vida ens ha plantejat de front la crua realitat d’on som.

Som en un indret on noies de 19 anys es volen suïcidar perquè els pares les han abandonat, cercant una vida millor als estats units… Hi ha alguna vida millor per uns pares que fer costat als fills fins que són adults?

De quines situacions s’han de veure obligats a fugir…

Avui he vist el dolor del pecat. La cara del pecat en forma de dolor per penediment. Atemptar contra la pròpia vida fa molt de mal. Un dolor de culpa, de serp que se’t menja per dins. “Me tomé todo el bote de pastilles Uri. A los 5 minutos ya me estaba arrepintiendo” em deia mentre plorava desconsoladament. L’encobriment del seu error ha durat 8 hores. La curació durarà anys.

Alhora, he experimentat com de dins meu brolla una mirada de misericòrdia. No és moment ara, ni mai, de jutjar aquest atemptat. S’haurà de treballar, mirarem com ajudar-la a perdonar-se aquesta ferida i aquest atemptat a la Vida. Però ara no toca.. Ara toca fer costat, ACOMPANYAR, compadir-se.

Quan la Sión ens deia que anàvem a primera línia de batalla i que havíem de treballar-nos, suposo que es referia a això.

Prego a la Mare de Déu que ens protegeixi, que la protegeixi. Senyor, estem a les teves mans.” (Oriol)

Doncs sí, la nostra celebració havia canviat per passar la nit als passadissos de l’hospital públic de Santa Rosa de Copán, a dues hores i mitja de casa. No ens estendrem en què significa “hospital públic” al segons país més pobre d’Amèrica.

Així doncs, la segona setmana la vam passar entre l’hospital i la casa, fent torns, amb l’ajuda del Juan Alberto, el germà de la noia i del Juanma, voluntari d’Acoes Catalunya des de fa molts anys i que gràcies a Déu ens visitava aquells dies.

Mai vam imaginar que hauríem de lidiar amb el suïcidi i pel que hem anat veient és un tema força comú entre els joves amb els quals tractem. Històries personals dures, situacions familiars complexes, malalties mentals no diagnosticades i no tractades per manca de recursos i un país amb poca esperança són els ingredients d’un còctel que sovint deriva en el suïcidi.

La Jeidy va ser molt valenta i en tornar a casa, va voler compartir què li havia passat, què havia fet i com s’havia sentit, tot plegat amb l’objectiu que cap altra noia de la casa cometés el mateix error.

L’alta hospitalària, les 12 roses del seu germà i l’alegria del ressorgir de la Vida.

Després d’aquest capítol, tot ha estat de baixada.

El canvi d’actitud de les noies en copsar que havíem vingut a estimar-les va ser automàtic i l’alegria que es respira ara, reconforta.

Les cases Populorum són exigents. La idea de fons és que recuperin el temps d’estudi perdut i per això se’ls exigeixen moltes tasques de reforç paral·lel al contingut escolar. Es segueix un horari estricte i a les joves se’ls fa una muntanya perquè venen de realitats molt diferents, tant en el ritme de la vida com en les eines que utilitzen (des d’un ordinador que mai havien tocat i amb el qual han de dur la gestió dels projectes fins a un armari que mai havien tingut i que volem que tinguin endreçat). A les comunitats rurals van a l’escola un o dos dies a la setmana i durant la resta de la setmana treballen al camp, en les èpoques que hi ha feina, ja que per les característiques de la zona, aquesta és molt estacional. Ara és època de tallar cafè (similar a la verema del raïm) i de fet, moltes aprofitaran les vacances per anar a collir-ne i treure’s una calerons. Quan no hi ha feina, vaguegen moltes hores.

En canvi, aquí a les cases Populorum, no només s’han d’esforçar-se en els seus estudis, sinó que dediquen part dels seu temps a la gestió dels projectes d’Acoes que beneficien les seves comunitats d’origen. El programa de beques, el de Maestro en casa, la gestió dels centres infantils que Acoes té a les comunitats… tot ho gestionen elles, juntament amb la gestió de la casa, que implica les tasques ordinàries (neteja, cuina, rentar roba, mantenir i cultivar el camp, l’hort i el galliner de la casa…) i la gestió del pressupost i les compres.

Per a que us feu una idea, l’horari normal d’un dia d’escola és el següent:

Com imagineu, amb 30 minuts al dia per fer deures, no en tenen prou i acaben anant a dormir més tard…

Les classes o capacitaciones, com diuen aquí, acostumen a ser de matèries bàsiques com castellà, matemàtiques o anglès i les donem nosaltres o els voluntaris que venen a passar uns dies, com la Charo, la Carolina, el Jason o el Víctor, que van estar una setmaneta per aquí. Sempre s’intenten aprofitar els coneixements del voluntari i en aquest cas, ells ens van ajudar amb les classes de castellà, anglès, gestió de conflictes, o primers auxilis i prevenció i salut, respectivament. Quan hi ha voluntaris, nosaltres tenim un parell d’hores més al dia per preparar altres activitats com les classes de ball que ja han començat, gestionar incidències, parlar amb les noies a soles o descansar.

  1. Resolució de conflictes amb el Jason. 2.Prevenció i primers auxilis bàsics amb el Víctor. 3. Comprensió lectora amb la Charo. 4. Acompanyem les noies a buscar les notes a l’escola.

Quant als projectes, ja anirem dedicant altres entrades a explicar en profunditat de què tracten. El que està clar és que allò de l’aprenentatge-servei que està tant de moda allà, aquí fa anys que funciona amb èxit. També amb molt de sacrifici.

Un sacrifici gairebé tan gran com el nostre a l’hora d’assimilar la dieta de la casa. El pressupost és ajustat, però el gran repte és superar la ignorància i la manca d’hàbits nutricionals d’unes noies acostumades a menjar només com a requisit per sobreviure. Ni imaginació a la cuina, ni dieta variada, ni sobretaules, ni vocació de servei en el moment de cuinar. Tot allò que a nosaltres ens fascina queda buit aquí…de moment! Esperem poder contagiar la il·lusió de gaudir al voltant de la taula, del compartir el pa i de la preparació que implica. A dia d’avui, sortim poc dels frijoles, l’arròs, la pasta (sempre amb tomàquet i prou) i el blat de moro. Molt poca verdura, molt poca fruita i pollastre un dia a la setmana.

Deixant això de banda, ara mateix estem esperançats en que les noies que volien abandonar el projecte per la mala convivència que hi havia hagut els darrers tres mesos, es quedin, perquè ens ho passarem bé. Com dèiem a l’inici, ja hem començat a treballar una sèrie de dinàmiques per millorar aquests aspectes i ja es comencen a veure resultats!

Quan acompanyes a aquestes noies, veus la importància de ser aquí. La necessitat és tan gran! Mai una decisió nostra a Barcelona havia tingut un impacte tan profund en la vida de tretze persones, d’una manera tan directa. Tenim la certesa de ser on hem de ser, malgrat tot i tots a qui trobem a faltar. Ja ens estimem aquestes noies. Ja ens estimem la Jeidy, l’Ester, la Maria, la Karen, la Keyla, la Yessica, la Jensy, la Yorleny, l’Olga, l’Argelia, la Obely, la Duvi i l’Élida. I fins i tot ja sabem escriure els seus noms de memòria! jeje

Anem coneixent els seus gestos, les seves maneres de parlar, el que els fa posar vermelles, les bromes que podem fer amb cadascuna, els seus racons preferits de la casa, les seves habilitats i també les seves debilitats… Elles també ens van coneixent a nosaltres i tot i que sovint ens comparen amb els nostres predecessors, perquè els tenen molt presents i se’ls estimen molt, cada vegada som més l’Oriol i l’Andrea i menys els substituts de l’Àlex i la Júlia. Bé, a l’Andrea la comparen amb l’Alba, la filla petita de la família Bota per la seva espontaneïtat i alegria!

Esperem poder seguir servint amb l’alegria actual.

Potser ara mateix el que més ens neguiteja és la manca d’espais sagrats per nosaltres com a matrimoni, sense l’annexa de les tretze “filles”. Sabem que ens calen aquests espais i segur que quan comenci el curs els anirem trobant i encaixant a l’horari.

Les classes van acabar a mitjans de novembre i les noies passen tot el dia a la casa, fins que cap al 12 de desembre comencin a marxar  de vacances a les seves comunitats per torns. Tornaran el 20 de gener per començar el curs al febrer. Nosaltres passarem el Nadal a Tegucigalpa, amb d’altres missioners permanents. El 2020 el rebrem a Copán amb les noies que hi siguin i després, hem acceptat la invitació i el regal avançat de reis dels nostres amics Bernat i Susi, i passarem uns dies a casa seva a Ciudad de México!! Mai vam pensar que faríem aquest viatge estant aquí, però ha anat així i si Déu vol, podrem gaudir d’uns dies en família amb ells.

Aprofitem per agrair-vos la generositat a tots aquells que ja heu participat en la campanya que tenim en marxa. Recordeu que vosaltres, família i amics, podeu sumar-vos en la distància a aquest projecte recolzant econòmicament el projecte i pregant per nosaltres i per les noies. Aquests dies seguim amb el repte plantejat al post anterior: garantir totes les beques de les noies a la casa i de les noves que s’incorporaran al gener:

https://www.migranodearena.org/reto/20698/sumate-al-reto-ayudanos-a-conseguir-sus-becas-de-estudio

Moltes gràcies per avançat!

I recordeu que sempre podeu escriure’ns a orioliandrea2016@gmail.com, no garantim resposta immediata, però sí resposta.

Una abraçada forta des de Copán!

¡Bienvenidos! ¡Pasen y vean!

Nos sentimos como cuando intentas cruzar toda la piscina buceando, sin respirar, y has apurado tanto que cuando sacas la cabeza y respiras, estás casi mareado.

Hacía demasiados días que buscábamos sin éxito encontrar un momento para poner sobre el papel todo lo vivido. Ahora que ya todo el mundo duerme (y hoy que nos ha quedado un poco de energía), con la tranquilidad de oír solo a los grillos y a los geckos sonando de fondo, intentamos hacer un repaso del que ha sido el primer mes en la Casa Populorum Progressio San Eugenio, la de Copán (Ostumán concretamente).

Ciertamente, el aterrizaje ha sido muy intenso. El recibimiento inicial de las chicas, que nos habían preparado la habitación con pétalos de rosa, no nos deslumbró tanto como para no dejarnos ver que para la mayoría de ellas acababan de llegar dos intrusos a la casa y que no sería todo tan fácil. Trece adolescentes con los humos subidos tras haber estado tres meses haciendo lo que querían, sin ningún adulto que las marcara ni acompañara, marcaban terreno y nos pretendían colar todos los goles posibles. Lo que ellas no pensaron es que nosotros ya hemos sido adolescentes (¡y tampoco hace tanto!) y también hemos tratado con unos cuantos, así que la resistencia duró poco.

Los primeros días fueron duros. La casa estaba sucia, por decirlo suavemente, y las chicas nos tenían a prueba forzando todos los límites para ver hasta donde cedíamos. La ayuda de Vilma, expopulorum y ya adulta, y las conversaciones con Àlex y Júlia, familia que nos precede en la casa (se marcharon en agosto) nos fueron muy bien para afrontar estas primeras dificultades.

Como todo en esta vida, la solución pasaba por dar amor. Las conversaciones privadas con cada una para conocer quién son en realidad, más allá de la máscara que llevan ante el grupo (con los malabares que supone encontrar un rato en un horario casi militar) y nuestra exigencia para hacerlas acatar las normas de la casa fueron suavizando el terreno. Muchas de ellas pedían a gritos que volviera el orden que se había perdido desde la marcha de la familia Bota Palma. Los límites ayudan y, sobre todo, protegen a los más débiles.

“No imaginaba que una cosa que tantas veces hemos repetido en reuniones de maestras y padres de Infantil se extrapolaría aquí de una manera tan clara: los niños (¡y por lo que veo también los adolescentes!) necesitan los límites tanto como el agua, porque les proporcionan seguridad y autonomía. Es tan grande la sensación de que por haber puesto cuatro límites claros los primeros días, todo empieza a fluir. Quizá la diferencia es que con los adolescentes hay que explicar más las razones o el porqué de los límites, que en la mayoría de casos se resumen en el respeto al resto cuando vivimos en comunidad”. (Andrea)

Llegamos a la casa el día 3 de noviembre y detectamos dos urgencias en las que trabajar, la higiene y la convivencia. No estábamos dispuestos a vivir entre mierda ni entre mal rollo. Dedicamos nuestros primeros esfuerzos a preparar y llevar a cabo una formación de higiene básica, a crear listas de tareas de limpieza a fondo de la casa (para gran satisfacción de Andrea jeje) y a dedicar una hora diaria a dinámicas de convivencia (juegos en grupo para reír juntos, actividades de auto conocimiento y autoestima, actividades de conocimiento del grupo, de confianza…).

  1. Formación de higiene básica. 2. Como veis, las consignas son muy básicas. 3. Jugando al juego de las figuras (es el Titanic, ¿lo veis, no?) 4. Jugando al juego de las figuras (Oriol hace de jirafa…). 5. Juegos de convivencia. 6. Dinámicas de auto conocimiento.

Cuando las cosas empezaban a ir mejor, el domingo día 10 anunciamos a las chicas que saldríamos a cenar, de cita romántica, porque celebrábamos 7 años saliendo juntos. Copán Ruinas es un pueblecito muy bonito, bastante turístico por el hecho de conservar uno de los yacimientos arqueológicos de los Mayas más importantes del mundo, y tiene algunos restaurantes para comer alguna hamburguesa de vez en cuando. En este sentido, estamos mucho más tranquilos que en Tegucigalpa, puesto que aquí se puede pasear tranquilamente a cualquier hora por la calle y se respira paz. Esto no quita que vivamos en un contexto de pobreza y desigualdad, ya que, sin ir más lejos, la mayoría de nuestros vecinos no tienen luz ni agua corriente, viven en casas de adobe y los niños trabajan desde muy pequeños vendiendo maíz cocinado en las casas en hornos de leña.

Los vecinos nos invitaron a merendar elotes.

Pues nos disponíamos a disfrutar de una noche relajada pero la vida nos situó de golpe en la realidad que hemos venido a acompañar. Una de las chicas que sufre epilepsia y que parecía mareada requería atención médica. La llevamos a la clínica. En un par de horas Oriol escribía esto desde la ambulancia que nos llevaba de la clínica al hospital:

“El hombre propone y Dios dispone.

Hoy pensábamos celebrar que hace 7 años que salimos juntos y la vida nos ha planteado de frente la cruda realidad en la que estamos.

Estamos en un lugar en el que chicas de 19 años se quieren suicidar porque los padres las han abandonado, buscando una vida mejor en los Estados Unidos… ¿Hay alguna vida mejor para unos padres que apoyar a los hijos hasta que son adultos?

De qué situaciones se tienen que ver obligados a huir…

Hoy he visto el dolor del pecado. La cara del pecado en forma de dolor por arrepentimiento. Atentar contra la propia vida hace mucho daño. Un dolor de culpa, de serpiente que se te come por dentro. “Me tomé todo el bote de pastillas Uri. A los 5 minutos ya me estaba arrepintiendo” me decía mientras lloraba desconsoladamente. El encubrimiento de su error ha durado 8 horas. La sanación durará años.

A la vez, he experimentado como de dentro de mí brota una mirada de misericordia. No es momento ahora, ni nunca, de juzgar este atentado. Se tendrá que trabajar, miraremos como ayudarla a perdonarse esta herida y este atentado a la Vida. Pero ahora no toca… Ahora toca apoyar, ACOMPAÑAR, compadecerse..

Cuando la hermana Sión nos decía que íbamos a primera línea de batalla y que teníamos que trabajarnos, supongo que se refería a esto.

Ruego a la Virgen María que nos proteja, que la proteja. Señor, estamos en tus manos.” (Oriol)

Pues sí, nuestra celebración había cambiado por pasar la noche en los pasillos del hospital público de Santa Rosa de Copán, a dos horas y media de casa. No nos extenderemos en qué significa “hospital público” en el segundo país más pobre de América.

Así pues, la segunda semana la pasamos entre el hospital y la casa, haciendo turnos, con la ayuda de Juan Alberto, el hermano de la chica y de Juanma, voluntario de Acoes Cataluña desde hace muchos años y que gracias a Dios nos visitaba aquellos días.

Nunca imaginamos que tendríamos que lidiar con el suicidio y por lo que hemos ido viendo es un tema bastante común entre los jóvenes con los cuales tratamos. Historias personales duras, situaciones familiares complejas, enfermedades mentales no diagnosticadas y no tratadas por falta de recursos y un país con poca esperanza son los ingredientes de un cóctel que a menudo deriva en el suicidio.

Jeidy fue muy valiente y al volver a casa, quiso compartir qué le había pasado, qué había hecho y cómo se había sentido, todo ello con el objetivo de que ninguna otra chica de la casa cometiera el mismo error.

El alta hospitalaria, las 12 rosas de su hermano y la alegría del resurgir de la Vida.

Después de este capítulo, todo ha sido más fácil.

El cambio de actitud de las chicas al comprender que habíamos venido a quererlas fue automático y la alegría que se respira ahora, reconforta.

Las casas Populorum son exigentes. La idea de fondo es que recuperen el tiempo de estudio perdido y por eso se les exigen muchas tareas de refuerzo paralelo al contenido escolar. Se sigue un horario estricto y a las jóvenes se les hace un mundo porque vienen de realidades muy diferentes, tanto en el ritmo de vida como en las herramientas que utilizan (desde un ordenador que nunca habían tocado y con el cual tienen que llevar la gestión de los proyectos hasta un armario que nunca habían tenido y que pretendemos que tengan ordenado). En las comunidades rurales van a la escuela uno o dos días por semana y durante el resto de la semana trabajan en el campo, en las épocas que hay trabajo, puesto que, por las características de la zona, éste es muy estacional. Ahora es época de cortar café (similar a la vendimia de la uva) y, de hecho, muchas aprovecharán las vacaciones para ir a cosechar y sacarse un dinerillo. Cuando no hay trabajo, vaguean muchas horas.

En cambio, aquí en las casas Populorum, no sólo se tienen que esforzar en sus estudios, sino que dedican parte de su tiempo a la gestión de los proyectos de Acoes que benefician a sus comunidades de origen. El programa de becas, el de Maestro en casa, la gestión de los centros infantiles que Acoes tiene en las comunidades… todo lo gestionan ellas, junto con la gestión de la casa, que implica las tareas ordinarias (limpieza, cocina, lavar ropa, mantener y cultivar el campo, el huerto y el gallinero de la casa…) y la gestión del presupuesto y las compras.

Para que os hagáis una idea, el horario normal de un día de escuela es el siguiente:

Como imagináis, con 30 minutos al día para hacer deberes, no tienen suficiente y acaban yendo a dormir más tarde…

Las clases o capacitaciones, como dicen aquí, acostumbran a ser de materias básicas como castellano, matemáticas o inglés y las damos nosotros o los voluntarios que vienen a pasar unos días, como Charo, Carolina, Jason o Víctor, que estuvieron una semanita por aquí. Siempre se intentan aprovechar los conocimientos del voluntario y en este caso, ellos nos ayudaron con las clases de castellano, inglés, gestión de conflictos, o primeros auxilios y prevención y salud, respectivamente. Cuando hay voluntarios, nosotros tenemos un par de horas más al día para preparar otras actividades como las clases de baile que ya han empezado, gestionar incidencias, hablar con las chicas a solas o descansar.

  1. Resolución de conflictos con Jason. 2.Prevención y primeros auxilios básicos con Víctor. 3. Comprensión lectora con Charo. 4. Acompañamos a las chicas a buscar las notas al colegio.

En cuanto a los proyectos, ya iremos dedicando otras entradas a explicar en profundidad de qué tratan. Lo que está claro es que aquello del aprendizaje-servicio que está tan de moda allí, aquí hace años que funciona con éxito. También con mucho sacrificio.

Un sacrificio casi tan grande como el nuestro a la hora de asimilar la dieta de la casa. El presupuesto es ajustado, pero el gran reto es superar la ignorancia y la carencia de hábitos nutricionales de unas chicas acostumbradas a comer sólo como requisito para sobrevivir. Ni imaginación en la cocina, ni dieta variada, ni sobremesas, ni vocación de servicio en el momento de cocinar. Todo aquello que a nosotros nos fascina brilla por su ausencia aquí… ¡de momento! Esperemos poder contagiar la ilusión de disfrutar alrededor de la mesa, de compartir el pan y de la preparación que implica. A día de hoy, nos limitamos a frijoles, arroz, pasta (siempre con una simple salsa de tomate) y maíz. Muy poca verdura, muy poca fruta y pollo un día a la semana.

Dejando esto de lado, ahora mismo estamos esperanzados en que las chicas que querían abandonar el proyecto por la mala convivencia que había habido los últimos tres meses, se queden, porque nos lo pasaremos bien. Como decíamos al inicio, ya hemos empezado a trabajar una serie de dinámicas para mejorar estos aspectos y ¡ya se empiezan a ver resultados!

Cuando acompañas a estas chicas, ves la importancia de estar aquí. ¡La necesidad es tan grande! Nunca una decisión nuestra en Barcelona había tenido un impacto tan profundo en la vida de trece personas, de una manera tan directa. Estamos seguros de estar donde tenemos que estar, a pesar de todo y todos a quienes echamos de menos. Ya queremos a estas chicas. Ya queremos a Jeidy, a Ester, a María, a Karen, a Keyla, a Yessica, a Jensy, a Yorleny, a Olga, a Argelia, a Obely, a Duvi y a Élida. ¡E incluso ya sabemos escribir sus nombres de memoria! jeje

Vamos conociendo sus gestos, sus maneras de hablar, lo que las hace enrojecer, las bromas que podemos hacer con cada una, sus rincones preferidos de la casa, sus habilidades y también sus debilidades… Ellas también nos van conociendo a nosotros y a pesar de que a menudo nos comparan con nuestros predecesores, porque los tienen muy presentes y les quieren mucho, cada vez somos más Oriol y Andrea y menos los sustitutos de Àlex y Júlia. Bueno, a Andrea la comparan con Alba, la hija pequeña de la familia Bota por su espontaneidad y alegría.

Esperemos poder seguir sirviendo con la alegría actual.

Quizá ahora mismo lo que más nos preocupa es la falta de espacios sagrados para nosotros como matrimonio, sin el anexo de las trece “hijas”. Sabemos que necesitamos estos espacios y seguro que cuando empiece el curso los iremos encontrando y encajando en el horario.

Las clases acabaron a mediados de noviembre y las chicas pasan todo el día en la casa, hasta que hacia el 12 de diciembre empiecen a marcharse de vacaciones a sus comunidades por turnos. Volverán el 20 de enero para empezar el curso en febrero. Nosotros pasaremos la Navidad en Tegucigalpa, con otros misioneros permanentes. El 2020 lo recibiremos en Copán con las chicas que estén y después, hemos aceptado la invitación y el regalo avanzado de reyes de nuestros amigos Bernat y Susi, ¡y pasaremos unos días en su casa en Ciudad de México!! Nunca pensamos que haríamos este viaje estando aquí, pero ha ido así y si Dios quiere, podremos disfrutar de unos días en familia con ellos.

Aprovechamos para agradeceros la generosidad a todos aquellos que ya habéis participado en la campaña que tenemos en marcha. Recordad que vosotros, familia y amigos, podéis sumaros en la distancia a este proyecto apoyándolo económicamente y rezando por nosotros y por las chicas. Estos días seguimos con el reto planteado en el post anterior: garantizar todas las becas de las chicas de la casa y de las nuevas que se incorporarán en enero:

https://www.migranodearena.org/reto/20698/sumate-al-reto-ayudanos-a-conseguir-sus-becas-de-estudio

¡Muchas gracias de antemano!

Y recordad que siempre podéis escribirnos a orioliandrea2016@gmail.com , no garantizamos respuesta inmediata, pero sí respuesta.

¡Un abrazo fuerte desde Copán!

“Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios”

Ya llevamos casi dos semanas en Honduras y hace días que repetimos que tenemos que ponernos a escribir. Por fin hemos encontrado un rato, aunque para ello nos hayamos visto obligados a renunciar a algunas visitas a los centros. El ritmo aquí es intenso. Los días son largos. Ciertamente, empezamos a darnos cuenta de que, si no estamos alerta, tendremos poco tiempo para nosotros.

Seguimos en Tegucigalpa, la capital del país y centro neurálgico de todos los proyectos de ACOES. Ya tenemos ganas de instalarnos en Copán y salir de estos días de provisionalidad. Tenemos ganas de llegar a la que será nuestra casa. De sentirnos en casa. Paciencia. Nos tocará trabajar la paciencia.

“Aquí el ritmo es otro. Hago un esfuerzo, pero…. en muchos momentos siento que se pierde el tiempo. No es que no estemos haciendo nada, sino que mi mente empieza a pensar que se podrían hacer más cosas en ese tiempo. Hacer, hacer, hacer… Aun sigo en proceso de desaceleración. ¿Conseguiré tener paciencia conmigo misma también?” (Andrea)

Recibimiento a nuestra llegada

La verdad es que el aterrizaje ha sido directo al barro. Eloísa, Concepción, Lesly y Kymberly nos esperaban en el aeropuerto y desde allí, sin pasar por casa, subimos a celebrar el 18º aniversario de la Escuela Santa Teresa a Nueva Capital. Nueva Capital es una de las colonias de Tegucigalpa que se ha construido en uno de los cerros que rodean la ciudad para dar cabida a los migrantes de las zonas rurales que acuden a la capital en busca de un trabajo. Como en todos estos procesos, hay mucha ilusión inicial, mucho sacrificio después y grandes decepciones al ver que la realidad no es como habían imaginado. Llegan con ahorros para tener margen de maniobra, pero el cálculo siempre es insuficiente y cuando no encuentran trabajo, muchos acaban en chabolas como las del campo, pero con la insalubridad de una ciudad desbordada. En la escuela celebramos una eucaristía y una fiesta con 2.000 alumnos, ¡mejor recibimiento imposible!

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La subida a Nueva Capital nos impactó. Por la cuesta, por las calles sin asfaltar, por la ausencia de agua corriente y por las vistas de Tegucigalpa, que es como una olla, un llano rodeado de montañas verdes salpicadas de casitas de todo tipo.

Estos días hemos ido conociendo algunas realidades de Tegucigalpa y todo el trabajo que realiza ACOES. Para los que no conozcáis aun, ACOES responde a Asociación Colaboración y Esfuerzo y como dicen el Padre Álvaro y el Padre Patricio, es sólo la forma jurídica bajo la cuál se ha organizado un proyecto de la Iglesia Católica, un proyecto de Dios a través de muchas personas que comparten la lucha por la justicia. Nos han ido presentando a gente involucrada en el proyecto y hemos visitado los distintos centros con los que ACOES intenta poner su grano de arena. 

Estamos impresionados al ver cómo el Padre Patricio y todos los que se han ido sumando han conseguido empoderar a tantos jóvenes para gestionar un proyecto tan grande. Esto es una gran empresa y todo lo gestionan jóvenes que no superan los 28 años, desde la humildad de saberse aprendiendo. El lema de ACOES es Aprendiendo a compartir, porque nadie es tan pobre como para no poder compartir nada. El proyecto está muy bien ideado desde el punto de vista de la formación de la persona. Les ofrece la oportunidad de educarse y crecer como personas, ayudándoles con el acceso a los estudios, los gastos y la manutención y en muchos casos dándoles un hogar. A cambio, ellos colaboran en el proyecto. Esto les obliga a aprender, a ser humildes y a servir. Y en este servicio, que se disfraza de contrapartida por la ayuda recibida, está la conversión del corazón de los jóvenes. Tomemos nota, por favor. Algunos jóvenes se resisten a entrar al proyecto por la exigencia, pero ofrecer a un joven la oportunidad de servir así, lo hace mejor. Porque en el servicio descubrimos al otro, en el más pequeño ellos se descubren capaces de compartir lo que son. Y los rostros marcan la diferencia. Todos estos jóvenes se formarán, en la facultad o no, pero llevarán en sus corazones un montón de rostros que ya no podrán olvidar. Víctimas de la injusticia por los que deberán trabajar, porque ya no podrán darles la espalda, porque tienen nombres y apellidos y historias que conocen y han acompañado.  

Los sentimientos estos días están siendo intensos porque lo que vemos, olemos, palpamos y oímos es muy distinto a lo que estamos acostumbrados. Por un lado, estas historias que también nosotros hemos empezado a conocer nos hacen sentir rabia, dolor, impotencia, frustración y desesperación. Conmocionados ante tanta miseria, tanta pobreza. Podéis indagar fácilmente dónde se encuentra Honduras en los listados de pobreza y desigualdad, pero os resumimos un dato: el 80% de la población es pobre (ingresos por debajo de 5,5$ diarios) o extremadamente pobre (ingresos por debajo de 2$ diarios). No nos entra en la cabeza que haya gente que conociendo estas realidades no haga nada. ¡No nos lo podemos creer! Y esto nos enfurece. ¿Cómo puede ser que estén tan olvidados?

Nos impactó mucho el camino hacia “La Nora”, uno de los centros infantiles, a la orilla del río medio seco con toda la basura y las chabolas. Como “La Nora”, hemos conocido “La Isla” o “La Bolsa”, barriadas de entre 40 y 200 familias que en su mayoría se dedican a recoger plásticos, hierros, vender tortillas de maíz o traficar con droga, menudeo, pequeñas cantidades que les hacen esclavos de las maras. Recogiendo plásticos todo el día quizá conseguirán 50 lempiras, que son menos de 2€. En estas zonas ACOES tiene “escuelitas”, centros que tienen la función de reforzar al alumno, alimentarlo (muchos reciben su única comida en el desayuno, la comida y la merienda que se les proporciona aquí) y sobre todo, hacer que no esté en casa o en la calle. Funcionan todo el día a turno cambiado de la escuela, que puede ser de mañana o de tarde.

La Betania, colonia donde se encuentra la escuelita Virgen del Valle a los márgenes del río Choluteca

Las escuelitas y las escuelas de ACOES (y decimos las de ACOES porque aquí el sistema público de educación es inhumano, ya os contaremos detalladamente otro día) son un oasis. Oasis de la realidad que viven los niños fuera. Se encuentran en unos contextos en los que estar en la escuela es más seguro que estar en casa, en la calle o hasta en la comisaría de policía. El objetivo es que los niños aprendan y puedan salir de ahí, pero es una lucha bien dura… Exige que los maestros sean auténticos héroes, que los donantes o socios sean generosos para becar alumnos y que cuando tengan 10 u 11 años estos no caigan en la tentación de entrar en una mara. Porque cuando entran, después es prácticamente imposible salir, si no es muerto.

La profesora Lourdes, directora de la Escuela Virgen de Suyapa (patrona del país) nos contaba que a veces venían madres al colegio a media mañana y se llevaban a sus seis hijos porque tenían que huir de la amenaza de muerte por no haber cumplido algún recado de la mara. O se van como pueden a los matan a todos de una vez. Las dificultades de tratar con los niños y adolescentes en las aulas son grandes, como también grande es la misericordia que ponen ante su agresividad y falta de atención. Pensamos en ellos especialmente hoy, día de todos los Santos, día de las personas buenas anónimas que dieron su vida por los hermanos. También estos profesores lo serán. Para los alumnos, la necesidad de la escuela como refugio es tan grande que muchos vienen al centro voluntariamente en sus horas libres para hacer deberes y de paso estar en el sitio en el que se les quiere como en ningún otro lugar.

En la misma visita a la colonia Linda Vista, acompañamos a Emerson, Génesis, Noé y Ángel a sus casas para hacer seguimiento con los padres o madres. Más bien, estos alumnos de 4 años nos llevaron hasta sus casas. Más de 45 minutos a pie, en subida y tierra (cuando llueve es todo lodo). Esto es la versión light de Camino a la escuela. Cuando dejamos a Génesis en su casa con una tía suya, porque la madre no estaba, se puso a llorar desconsoladamente. Esto es “el mundo al revés”, en España los niños lloran porque no quieren ir a la escuela, aquí lloran cuando llegan a casa. Decir que la casa de Ángel estaba sucia es quedarse muy corto. Llena de gente, llena de cosas amontonadas, llena de basura, un par de hermanos de unos 20 años tirados en el suelo, colocados o de resaca, la abuela cuidando a una hermana pequeña de dos años con hemiplejia… El panorama era desolador. Nos decía Evelyn, la maestra: “¿Cómo les voy a pedir que vengan aseados? Hasta que uno no ve sus casas no entiende muchas cosas…” Lo mejor para estos niños sería que la escuela fuera un internado, pero parece que no hay recursos suficientes…

El camino a la escuela para Noé, Ezequiel y Paola

La casa de Emerson estaba bastante más limpia y sin embargo no quita que duerman todos en tres colchones juntos. Esto da pie a otra de las grandes lacras que sufren los niños aquí, los abusos sexuales por parte de padres y tíos alcohólicos, primos… Duermen juntos y son abusados por más de una persona. Ana, una chica de Valencia que lleva viniendo siete años aquí, y ya lleva dos viviendo de manera permanente y trabajando como psicóloga en la Escuela Santa Clara, nos decía que nunca había atendido tantos casos de abusos.

Como imagináis, en estos días la miseria nos golpea en la cara y la injusticia nos altera y nos enfurece. 

Ya me pasó en la India y la pregunta vuelve a resonar de nuevo: ¿Qué narices hacemos todos allí? ¿Cómo puede ser que vivamos en estas burbujas, de espaldas a estas realidades de hermanos nuestros? ¿Dónde tenemos puestas las prioridades? ¿No deberíamos dedicarnos todos a erradicar estas injusticias y ya cuando estemos nos dedicamos a lo que nos apetezca?” (Oriol)

Pensamos en Ángel, en Noé, en Nazaret, en la señora Ruth y lo único que nos alivia un poco el dolor es pensar que de ellos será el reino de los cielos. Pero… y ¿mientras? Mientras sufren y sufren. ¿Quién les quitó la dignidad? ¿En qué momento dejaron de creerse dignos y capaces?

Sólo aquellos que hemos conocido y que ya están trabajando al servicio de los últimos nos generan un ápice de esperanza, un rayo de luz entre tanta oscuridad. Aquí nos surgen otros sentimientos, de admiración, gozo, esperanza, entusiasmo y gratitud. Hemos visto que allí donde no llega nadie, llega ACOES. A las barriadas más miserables, a las chabolas más recónditas, a las aldeas más remotas. Subiendo a la comunidad de La Cidra, cerca de la frontera con Nicaragua, nos preguntábamos, ¿cómo demonios supieron en ACOES que aquí vivía gente? La respuesta es que sólo a través de los últimos de los últimos llegan a los últimos de los últimos. Resultó que el que ahora es el maestro supo de joven por una maestra que había un tal Padre Patricio apoyando la educación en las zonas rurales, quiso conocerle y le pidió entrar a una Casa Populorum (explicaremos detalladamente en otro post) y cuando ya salió volvió a su comunidad a ser el maestro dentro del proyecto Maestro en casa, también de ACOES y apoyado por Manos Unidas

Camino a la comunidad La Cidra, Departamento de El Paraíso

Esto es un proyecto de personas y damos gracias a Dios por habernos traído hasta aquí. Estamos abrumados por lo que hemos visto en los jóvenes de las Casas Populorum y de los CCJ (Centros de Capacitación Juvenil). Conocer las comunidades de dónde vienen, ver a los niños al inicio del proyecto y ver en qué jóvenes se convierten es muy esperanzador. Cuando nos contaban en Barcelona que los jóvenes de las Casas eran quien gestionaban los proyectos, nunca imaginamos esta magnitud. Hacen de todo y no paran. Duermen poco y hemos visto en ellos una capacidad de sacrificio y de esfuerzo que nos genera una gran admiración. Más si pensamos en las historias que hemos conocido y las pocas oportunidades que han tenido.

Ponemos todo esto en manos de Dios, porque a nosotros nos desborda. La sensación es que “es abundante la cosecha, pero son pocos los obreros” (Lc 10,2), así que hacemos nuestra la oración de Jesús y pedimos al Señor que mande más obreros.

Que el Espíritu toque el corazón de muchos y se sumen a trabajar por los últimos. Vosotros, familia y amigos, podéis sumaros también en la distancia con vuestra generosidad apoyando el proyecto de tres maneras distintas:

1) Apadrinando a un niño o niña para acompañarle durante toda su etapa formativa. Dándole acceso al material escolar, la comida y la ropa.

2)  Apoyando el proyecto en general, con vuestra colaboración recurrente como socios.

3) Con una aportación puntual a la campaña de becas de las chicas de la Casa Populorum de Copán en este link.

Si os animáis y necesitáis más información, podéis escribirnos a orioliandrea2016@gmail.com

Un abrazo fuerte, esperamos que la próxima entrada del blog sea ya desde Copán!

El carro de Copán, nuestro Nissan Frontier 4×4 está casi listo para salir mañana hacia los confines de la tierra!

Sobrevolant l’oceà

Feia dies que teníem ganes que arribés aquest moment per poder bolcar sobre el paper la quantitat de coses que han passat dins nostre els darrers dies. Teníem ganes de trobar un moment de calma i sabíem que no seria fins que fóssim a l’avió. Portem unes tres hores de vol aproximadament, hem dinat, hem fet la migdiada i hem començat una pel·lícula que hem deixat a mitges. Ara volem escriure. Com ens deia el Jordi en el seu darrer missatge, està passant! Està passant que sentim que ho estem deixant tot per seguir Jesús amb radicalitat. Sentim que no volem tornar. No d’Hondures, sinó de viure el seguiment de Jesús amb aquesta radicalitat. És a dir, sentim que els dos propers anys a Hondures són una etapa per davant que seran ciment pel futur. Només Déu sap el que ens té preparat, però nosaltres intuïm que, en efecte, aquí comença un viatge molt més enllà que a Hondures. El viatge de viure en Crist. El viatge de posar Déu al centre de la nostra vida i estar a l’escolta per seguir-lo …

“Te seguiré a donde me lleves,
sin adelantarme, sin forzar el paso.
Sabiamente ignorante, iré donde no sé.
Puesto el corazón en Ti, te seguiré.”

Fa vertigen, estem molt acostumats a voler pilotar nosaltres el vaixell i deixar-se portar per l’Esperit…costa! Ara bé, quan experimentes aquesta confiança en que Déu et sosté, no hi ha mai salt al buit. Parlàvem amb la Yaya aquests dies que la fe és el valor més segur en el invertir, perquè Déu no falla (Dio non allontana) i es manté quan tot cau. Posem tantes coses pel mig com a falses seguretats que se’ns va generant una cataracta als ulls. Com diu l’Ave Maria que vam cantar a la missa d’enviament…

“Quantes coses a la vida que semblen omplir-ho tot
i no son més que mentides que s’amaguen dins del cor.”

I parlant de coses que ho omplen tot, Déu ni do el que ha suposat logísticament i emocional deixar el que ha estat la nostra primera llar al carrer Avenir. Quina odissea! El despreniment material que hem fet ha estat com passar un exfoliant. Quantes coses hem arribat a acumular en dos anys, quantes necessitats creades! Quantes coses per si un cas, sense haver-se utilitzat… i malgrat tot, no negarem que ens ha costat haver de llençar, vendre, donar i posar la resta en capses. Al final, tot i que portem força equipatge, ens sentim més lleugers!

Aquests dies de recollida i comiats han estat molt intensos, amb una barreja d’emocions fortes: d’una banda, un immens agraïment per la quantitat de gent que ens estima, ens cuida i ens recolza. Començant per les famílies, que amb la pena de veure’ns marxar i amb l’orgull de veure’ns viure autènticament, han estat fent tot el que ha calgut, disponibles per fer-se càrrec de les nostres coses, buidar el pis, acollir-nos, cuidar-nos… I seguint pels amics, sobretot els amics en el Senyor. Tota la comunitat que de sobte emergeix i fa una pinya per dir-nos que ben amunt i que si caieu, ja us recollirem. D’altra banda, aquest agraïment no tapa la pena d’allunyar-nos dels qui estimem. Els comiats però ens serveixen per aprofundir més en allò essencial, per dir-nos que ens estimem, per assaborir cada estona compartida, per viure-la com un regal, que és el que hauríem de fer sempre i per recordar-nos que compartim una fe en el Crist Ressuscitat i que ens uneix l’Esperit allà on siguem.

També en aquesta barreja d’emocions hi ha molta il·lusió per una vida nova i diferent. Curiositat, ganes d’arribar, d’instal·lar-nos, de trobar el nostre lloc. Pacients, ahir parlàvem que encara trigarem ben bé un mes en situar-nos i que ens caldrà paciència.

En aquest darrer mes, el comiat va ser un moment clau per nosaltres. La missa d’enviament, recolzats per tota la comunitat parroquial de Sant Llorenç, del Bisbat de Sant Feliu, d’Espai Ignasià, de l’Escola Lurdes, d’UVE, d’Assís, d’amics i família… Molta gent bona acompanyant-nos a fer un pas decisiu. Una homilia reveladora del Bisbe Agustí i unes boniques paraules del Pep Mària lligades al Salm 139. Va ser una celebració sentida i emocionant i ens sentim molt acompanyats i recolzats.

Ara ens toca començar a navegar en la incertesa, des del moment de fer la maleta fins avui, que encara no sabem què farem demà, o quants dies estarem a Tegucigalpa abans d’anar a Copán. Els nostres plans en mans d’altres. Els nostres plans en mans de l’Altre.

Benvinguts! ¡Bienvenidos!

Hola! Som l’Andrea i Oriol, un jove matrimoni de Sant Feliu de Llobregat que, seguint una crida de sortida, hem anat a parar a Copán per viure dos anys entre els joves d’Honduras. Mirarem d’anar-vos explicant com és la nostra vida i com evoluciona aquesta crida de fe a través d’aquest blog.

Aprofitem aquesta primera entrada per compartir una pregària que ens ha acompanyat en el nostre camí per marxar i que ens inspira per aquesta missió.


Hola! Somos Andrea y Oriol, un joven matrimonio de Sant Feliu de Llobregat que, siguiendo una vocación de salida, hemos aterrizado en Copán para vivir dos años entre los jóvenes de Honduras. Intentaremos ir explicando cómo es nuestra vida y cómo evoluciona esta llamada de fe a través de este blog.

Aprovechamos esta primera entrada para compartir una oración que nos ha acompañado en nuestro camino para partir y que nos inspira en esta misión.

Oblación del Reino

Eterno Señor,

y Creador de todas las cosas:

Seguiremos buscando fronteras,

para superarlas

con tu Palabra

que tira muros,

que ofrece puentes,

que forja encuentros.

Nuestra casa, el mundo,

nuestro más, tu reino.

Pidiéndolo todo

nos llamas de nuevo,

Prometes hacer

de nosotros fuego.

Así que arderemos,

si Tú eres la lumbre

de hogueras que pongan

calor en el frío,

fulgor en las brumas,

de noche, sosiego.

Tras tu huella iremos,

dejando olvidados

los malos amores,

intereses grises

y quereres ciegos.

Por bandera, un todo,

por causa los pobres,

por fe, tu evangelio.

Con los pies de barro

y la vida en juego

nos basta tu gracia

para alzar el vuelo.

José María Rodríguez Olaizola, sj